La secretaria del Sector Salud, Servicios Sociosanitarios y Dependencia de la FSP-UGT, Pilar Navarro, manifiesta su desacuerdo con las formas del Ministerio y recalca que dicha propuesta debe consensuarse con los agentes sociales. Entre las críticas conceptuales, a Navarro le preocupa que no aparecen referencias a “cómo reconocer el esfuerzo o quién evaluará”. Sus críticas también se ciernen sobre su estilo “filosófico” que, en su opinión, plantea “muchos interrogantes”.
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI·F) endurece aún más los calificativos sobre el texto (“farragoso pese a su escasa extensión, y de difícil comprensión”), y desvaloriza las pretensiones del Ministerio asegurando que el documento “no es más que una declaración de intenciones acerca de procedimientos que están en candelero desde hace años”. Al mismo tiempo, el presidente del Sector Nacional de Sanidad, Fernando Molina, critica que prioriza la evaluación de competencias en detrimento de la “planificación del aprendizaje individual autodirigido, como recoge el informe de la World Federation for Medical Education”.
Uno de los principales puntos de desacuerdo para Comisiones Obreras tiene que ver con la “diferenciación entre el ámbito profesional y el laboral”, porque mientras que en el primer caso solo organizaciones colegiales y científicas se reconocen para la evaluación, entre los parámetros se incluye también el compromiso con la empresa y la actividad asistencial, “lo que escapa de las competencias” de las mencionadas organizaciones. Luis Álvarez, responsable del Área de Negociación Colectiva de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios, señala además que “adolece de concreción y es demasiado genérico”.
El malestar se extiende también al Sindicato de Enfermería Satse. Su secretario de Acción Sindical, Rafael Reig, acusa al Ministerio de “querer ir más allá del marco legal” al hablar del DPC que, en su opinión, “es una herramienta muy peligrosa en manos de los gerentes” y se aleja del “desarrollo curricular propio” que persigue el profesional. Reig tampoco comparte con el Ministerio que el DP tenga 17 adaptaciones sino que “las bases deberían responder a un modelo común”, y critica que se conciba la carrera profesional como “reversible y reevaluable”. En definitiva, este modelo supondría “una permanente carrera de obstáculos” que merece un diálogo adecuado y el consenso con los agentes sociales.
La reunión pendiente
El envío de esta propuesta a los representantes de los trabajadores ha puesto de relieve el malestar por la falta de diálogo con el Ministerio, teniendo en cuenta que la última reunión se remonta al 26 de junio, día en el que los sindicatos fueron citados en el Paseo del Prado, 24 horas antes del último Consejo Interterritorial.