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Antes de agosto, cada uno de los sindicatos recibirá la primera versión del citado manifiesto (para la que se ha constituido una comisión) para respectivas valoraciones y alegaciones, con el objetivo de culminar su redacción definitiva la próxima semana. Los portavoces sindicales han acordado “mantener manifestaciones espontáneas” y demás concentraciones ya planificadas por cada uno de ellos, pero sin una estrategia definida. Ese paso se dará a principios de septiembre, momento de la primera asamblea, “donde veremos hasta dónde alcanza el acuerdo de todos”, explica Miralles.

Desde CESM apuntan sin embargo que no hay que olvidar que “se tomarán las decisiones que procedan” teniendo en cuenta las reinvindicaciones de sus respectivos sindicatos autonómicos. En esta línea, su secretario general también ha admitido, aunque por el momento prefiere no adelantar nada, que las concentraciones profesionales “se mantendrán”, tal y como había sido estudiada esta posibilidad en los últimos meses.

La huelga protagoniza el disenso de la primera reunión

Septiembre será pues un mes crucial para la recién creada Plataforma Sindical. Una vez definido el manifiesto común, la estrategia a seguir puede tener un punto de inflexión en forma de una huelga de empleados públicos, opción por la que apuestan CSI·F, USAE, Satse o ANPE (educación), mientras que otros sindicatos, como CCOO, son más proclives a paros parciales.

Para el presidente del Sector Nacional de Sanidad del CSI·F, Fernando Molina, la situación actual que asfixia al profesional sanitario debería motivar también una huelga en el Sistema Nacional de Salud, propuesta que llevará a la próxima reunión de la Plataforma.