En el texto consensuado en la asamblea, la OMC señala que las transferencias, aunque han sido positivas en muchos aspectos, han disparado los costes económicos. Para la corporación colegial las desigualdades afectan a todos los servicios regionales y existe descoordinación entre las autonomías, con auténticas fronteras sanitarias entre ellas.
La OMC también echa en falta la evaluación en el SNS y cree que la crisis económica ha provocado recortes apresurados e indiscriminados en la sanidad pública y ha pedido a la clase política más transparencia en este sentido.
Ante este panorama, la OMC pide al médico una “rebelión pacífica”, ya que considera que le corresponde, desde su ética profesional y social, hacerse partícipe de la solución que las consecuencias de la crisis está provocando en las instituciones sanitarias, así como gestionar y responder a las necesidades de salud de los ciudadanos, y muy especialmente de los más enfermos, más desfavorecidos, más débiles y menos informados.