La linagliptina, comercializada en EEUU, cuenta ya con el visto bueno de la Agencia Europea del Medicamento y las previsiones apuntan que a comienzos del próximo año pueda ponerse a la venta en España. Se trata del primero de los inhibidores DPP-4 con eliminación biliar e intestinal (no renal), un antidiabético oral de una sola toma no sujeta a comidas y con bajo riesgo de interacciones con otros fármacos. Le seguirán BI10773, “que supondrá un nuevo enfoque terapéutico ya que es el cuerpo que excreta naturalmente glucosa”, anunció el director general de BI, compañía responsable de ambas moléculas. Por su parte, Lilly se encargará de desarrollar LY2605541 y LY2963016, análogos de insulina basal que se hallan en fase II. Además, ambos laboratorios contemplan la posibilidad de trabajar también conjuntamente en el anticuerpo monoclonal anti-TGF-beta de Lilly.
El perfil de pacientes beneficiados son aquellos diabéticos tipo II en el primer estadío de la enfermerdad, ya que el fin último de dichos tratamientos es “retrasar todo lo posible la llegada de la insulina”, como aclaró Gloria Ramón, directora de comunicación de BI. Pacientes que, tal y como recordó Belén Granados, directora de la Unidad de Negocio de Diabetes de Lilly, pueden esconder múltiples patologías subyacentes como riesgo cardiovascular, insuficiencia renal o retinopatía diabética.
Acuerdo económico
Para Patrouillard y García Garrido, dicha alianza “da valor a pacientes y profesionales” con frutos como "más productos, más potencial y más éxito en el desarrollo de las moléculas". Un campo de investigación costoso que en opinión del presidente de Lilly España tiene “su futuro” en este tipo de acuerdos que “comparten beneficios pero también riesgos”. En términos económicos, Lilly realizará un único pago inicial a BI de 300 millones de euros, mientras que la compañía alemana recibirá hasta 625 millones de euros en materia de registros por sus dos primeras moléculas, y el laboratorio americano 650 millones de euros por las otras dos moléculas que le competen. Si comercializan el anticuerpo monoclonal anti-TGF-beta, Lilly recibiría 525 millones. Los fármacos se comercializarán con los logos de ambas marcas.