Eludiendo polémicas sucesorias, Blasco inició su discurso con agradecimiento y “admiración” hacia Mariano Barbacid, del que “tanto ha aprendido” en tareas de investigación “y gestión” y sobre el que ha confirmado su continuidad en el Centro. Ante el marcado carácter personalista de Barbacid en la entidad, la investigadora subrayó que “no quiere que sea el Centro de María Blasco”, sino que aboga por la constante evaluación en “gestión e investigación”.
Entre sus retos a corto plazo, potenciar el lazo con el mundo sanitario a través del Programa de Investigación Clínica que dirige Manuel Hidalgo, y crear “oficinas de transferencia de tecnología”, o en otras palabras, “retornar la gran inversión del CNIO” a la población. Y en cuanto a la excelencia de la entidad, Blasco anuncia el reto de lograr la Acreditación Severo Ochoa.
La tercera candidata
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Objetivos de la nueva directora. |
Experiencia en gestión, capacidad de liderazgo y proyección internacional. Según Garmendia, han sido las cualidades que han decantado el nombramiento por esta discípula de Margarita Salas. Pero antes de ella hubo otros dos candidatos “internacionales” en un proceso, que como recordó Felipe Pétriz, comenzaba a mediados de 2009. El secretario no explicitó las causas de estas dos primeras renuncias, si bien insistió en que “nunca había recibido un mensaje negativo” sobre el CNIO. Aunque en un principio se pensó en buscar un director en funciones, finalmente Mariano Barbacid aguantó la tensión con el Ministerio hasta el 22 de junio, cuando llegó “la propuesta priorizada” de María Blasco, hasta entonces vicedirectora de Investigación Básica.
Financiación de terapias experimentales = sociedad mercantil + sociedad inversora
La confrontación de Barbacid con el Ministerio se originó por la supuesta falta de financiación para terapias experimentales denunciada por el investigador, quien defendió crear una Agrupación de Intereses Económicos dentro del CNIO. Si en un primer momento el Ministerio tachó su propuesta de “ilegal” según criterios de la Abogacía del Estado, finalmente se ha optado por estudiar alternativas a la financiación habitual. Ahora será Blasco quien decida si una de estas fórmulas analizadas por el patronato del Centro es viable: su participación en una sociedad mercantil (perfil investigador) y una sociedad inversora (fondos privados) estableciéndose entre ambas contratos de investigación.