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Sandra Melgarejo. Atenas

El trastorno bipolar es una enfermedad psiquiátrica multidimensional con una alta prevalencia de comorbilidad, tanto de otros trastornos psiquiátricos (ansiedad, fobia social o abuso de sustancias), como de enfermedad cardiovascular y diabetes asociadas al síndrome metabólico, una consecuencia de la ganancia de peso relacionada con los fármacos. Lundbeck ha reunido a expertos en Psiquiatría de todo el mundo en el simposio internacional ‘Focus on CNS Disorders 2011’, una cita en la que se han analizado los retos en el tratamiento de esta y otras enfermedades del sistema nervioso central.

Según Allan Young, director del Centro de Salud Mental de la División de Medicina Experimental del Imperial College de Londres, “los principales desafíos en trastorno bipolar son la mejora del diagnóstico inicial -ya que algunos pacientes tardan hasta 10 años en ser diagnosticados- y de la adherencia al tratamiento, algo difícil debido a la falta de eficacia y a los efectos secundarios de los fármacos actuales”.

En este sentido, Natalie Rasgon, directora del Centro de Neurociencias para la Salud de la Mujer de la Universidad de Stanford en California, ha indicado que el síndrome metabólico es común en personas con trastorno bipolar, lo que aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular y de diabetes tipo 2. “Diversos estudios han demostrado que los pacientes con trastorno bipolar tienen una alta vulnerabilidad a la ganancia de peso asociada a los fármacos y a su consecuente disfunción metabólica a largo plazo, que persiste independientemente de los cambios de peso”, ha detallado, por lo que ha recomendado “considerar el riesgo metabólico potencial en la selección de la medicación y monitorizar el peso, la glucosa y los lípidos del paciente, para reconocer los cambios en los niveles y en el metabolismo”.

El fármaco asenapina, que estará disponible en nuestro país antes de que finalice 2011, mejora la tolerabilidad en perfil metabólico y no modifica el peso del paciente, en comparación con placebo y olanzapina. Este medicamento, el primer antipsicótico presentado en comprimidos sublinguales que favorecen una rápida absorción, está indicado para el trastorno bipolar I y es “una elección efectiva y segura, con una eficacia clínica demostrada a corto y largo plazo, y un perfil de seguridad favorable”, ha afirmado Roger McIntyre, director de la Unidad de Psicofarmacología de los Trastornos del Humor de la Universidad de Toronto.

Novedades en el tratamiento del alcoholismo

Por otro lado, está previsto el lanzamiento de nalmefene a finales del año que viene, una nueva opción terapéutica para tratar el alcoholismo cuya finalidad es “reemplazar la abstinencia por una reducción de la ingesta de alcohol”, como ha explicado Wim van den Brink, director del Instituto para la Investigación de la Adicción de Amsterdam.

“El objetivo de los métodos tradicionales para tratar la dependencia al alcohol es la abstinencia. Sin embargo, algunas personas pueden preferir una opción de tratamiento que minimice el riesgo de dañar su salud a través de reducir la cantidad de alcohol que consumen”, ha señalado Van den Brink, quien ha añadido que para optimizar los tratamientos ya disponibles “se debe mejorar la conformidad del paciente con su terapia, hacer los tratamientos a la medida de cada persona y combinar los medicamentos con la terapia social”.