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El modelo de innovación farmacéutica atraviesa una transformación que está modificando las prioridades de los sistemas sanitarios, por lo cual el desarrollo de medicamentos, terapias y otros tratamientos de alto valor clínico ha desplazado el debate de la eficacia hacia su financiación y accesibilidad por parte de los pacientes. Esta es una de las principales conclusiones del secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla. “Son medicamentos con un alto coste, pero con un alto valor, por lo cual es la asequibilidad y la necesidad de priorización de otros elementos, intervenciones o acciones por parte del sistema sanitario, lo que se pone en juego”, ha asegurado en un artículo de su blog personal a raíz de su intervención en el Health Innovation for Public Benefit: Opportunities for Strengthening Access, Resilience and Competitiveness donde propone cuatro ideas para cambiar la forma de producir los fármacos.

A juicio de Padilla, durante años, uno de los principales desafíos de los sistemas sanitarios consistió en distinguir entre las innovaciones que aportaban un beneficio clínico relevante y aquellas cuyo valor era limitado. Pero la expansión de terapias capaces de modificar de forma sustancial el tratamiento de algunas enfermedades ha generado otro problema: garantizar que sean sostenibles en los sistemas de salud. El ejemplo que pone encima de la mesa son los antivirales de acción directa para la hepatitis C.

Según el análisis, este problema tiene una dimensión internacional. Todos los países, independientemente de su capacidad económica pueden verse limitados para acceder a las innovaciones, pero también se pueden exagerar las desigualdades entre las naciones ricas y las que cuentan con presupuestos menores. Aquí, Padilla presenta otro ejemplo, la profilaxis preexposición inyectable de acción prolongada frente al VIH. “Allí donde se encuentra la necesidad y la población que precisa acceder a ella, no existe la capacidad para pagar por parte de los Estados y, sin embargo, en aquellos países donde esa capacidad para pagar podría estar presente, esa necesidad es menor o el valor incremental de ese tratamiento con respecto a otras alternativas existentes (a las cuales ya hay acceso) no es tan diferencial”, afirma.

Las nuevas condiciones para producir medicamentos

Por ello presenta cuatro vías para realizar “un cambio completo en el abordaje de algunas enfermedades”. La primera es orientar la innovación hacia las necesidades sanitarias con un modelo en el que se tenga en cuenta la financiación y las estrategias de acceso de los pacientes.

La segunda pasa por redefinir la relación entre las instituciones públicas y la industria farmacéutica. “Pasando de una relación cliente proveedor a una en la cual se reconozca la existencia de lo público en todo el ciclo de vida del medicamento”, explica. Esto incluye las etapas de financiación, investigación y producción. Una de las limitaciones que encuentra es que las administraciones suelen actuar tarde, por lo cual, en la tercera medida propone “el establecimiento de planes de acceso desde el inicio del proceso de desarrollo de un medicamento y la necesidad de actuar de manera decidida en el acceso temprano una vez las entidades los organismos regulatorios han autorizado un medicamento”. Todo con el objetivo de cumplir la cuarta condición, que el acceso a los tratamientos sea una “condición fundamental para la innovación en sí”.