El Ministerio de Sanidad auditará las historias clínicas de pacientes con cáncer de mama, colon y pulmón para evaluar la calidad asistencial en el Sistema Nacional de Salud. El departamento contratará a un equipo externo de especialistas que revisará los expedientes médicos en los hospitales de las diferentes comunidades autónomas. El objetivo radica en medir los tiempos reales de respuesta y la atención integral que reciben los enfermos, ya que gran parte de esta información resulta inaccesible a través de los registros informáticos actuales.
La Estrategia en Cáncer exige una valoración exhaustiva tras cumplir cinco años desde su última actualización en 2021. Sanidad detalla en su pliego técnico, que cuenta con una base de licitación de 251.211,72 euros, que la complejidad del proceso oncológico obliga a investigar el trato directo al paciente mediante una revisión a pie de historia clínica. El equipo auditor recopilará evidencias empíricas sobre aquellas intervenciones médicas que no figuran de forma estructurada en las bases de datos rutinarias. La Administración central aclara que esta metodología de evaluación "in situ" cuenta con el acuerdo favorable de las autonomías para radiografiar la práctica clínica real.
Tiempos de espera
Los evaluadores medirán variables asistenciales concretas para determinar la agilidad del sistema público. El documento sentencia que los técnicos verificarán el intervalo transcurrido entre la sospecha de la enfermedad en atención primaria y la primera visita hospitalaria, fijando el umbral en un plazo máximo de siete días naturales. La investigación examinará simultáneamente si la demora temporal entre el diagnóstico confirmatorio y el tratamiento quirúrgico rebasa la barrera de los quince días. El pliego recuerda que los centros sanitarios seudonimizarán la documentación clínica con carácter previo a la revisión para garantizar la privacidad y el anonimato de todos los pacientes.
El escrutinio ministerial trasciende los tiempos puramente quirúrgicos o farmacológicos para abarcar el impacto social de la patología. Los auditores comprobarán sobre el terreno si los especialistas realizan cribados para la detección precoz del malestar emocional en las personas diagnosticadas. Sanidad argumenta que una evaluación asistencial completa debe contemplar el desarrollo de planes de atención social individualizados y el seguimiento específico a los largos supervivientes. El estudio registrará además la correcta derivación de los enfermos en edad fértil a las unidades de reproducción humana para salvaguardar su fecundidad.
Despliegue técnico
La empresa adjudicataria movilizará un mínimo de veinticinco auditores para ejecutar este trabajo de campo a nivel nacional. La dirección general de Salud Pública matiza que el diseño muestral tendrá un carácter multicéntrico, evitando la concentración de datos en pocos hospitales para asegurar la representatividad territorial. Los analistas elaborarán una base de datos depurada que servirá para construir un informe estadístico sobre el cumplimiento de los indicadores de salud.
El diagnóstico resultante identificará las carencias y la variabilidad en el abordaje del proceso asistencial oncológico entre los distintos territorios. Los resultados orientarán la toma de decisiones de las autoridades sanitarias para corregir las deficiencias operativas y homogeneizar la respuesta de los hospitales públicos ante la enfermedad.
