El Ministerio de Sanidad ha lanzado la campaña “Acércate, escucha, acompaña… repara”, una iniciativa para visibilizar la discapacidad psicosocial, combatir el estigma y promover una sociedad más inclusiva a través del cuidado de los vínculos. "Podemos ser personas reparadoras si cambiamos nuestra mirada y nuestra actitud hacia quienes tienen sufrimiento psíquico extremo", ha explicado Mónica García en su anuncio en las redes sociales.
Así es la nueva campaña del Ministerio
La discapacidad psicosocial hace referencia a las limitaciones que pueden tener algunas personas con problemas de salud mental cuando el sufrimiento psíquico se suma a barreras como el estigma, la falta de apoyos, la exclusión social o las dificultades para participar plenamente en la vida cotidiana.
A fecha de 2024, la Base Estatal de Datos de Personas con Valoración del Grado de Discapacidad del Imserso cifró en 793.220 las personas que tienen un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33 por ciento por deficiencias clasificadas dentro de la categoría "sistema nervioso o función mental". Desde un enfoque basado en los derechos humanos, la discapacidad no depende únicamente de una condición de salud. También está relacionada con las barreras que encuentra la persona en su entorno y que pueden limitar su participación en igualdad de condiciones.
La cuestión de fondo es clara: cuando una persona atraviesa una situación de intenso sufrimiento psíquico, sus relaciones familiares, sociales y afectivas también pueden verse afectadas. El miedo, el desconocimiento o la sensación de no saber cómo actuar pueden generar distancia y aumentar el aislamiento. Por ello, la campaña incluye el "Manual de reparación", una guía práctica dirigida a toda la población que recoge recomendaciones para acompañar a personas que atraviesan situaciones de sufrimiento psíquico.
El manual ofrece orientaciones basadas en la escucha, el respeto y el acompañamiento para situaciones cotidianas. Además, muestra cómo determinadas actitudes pueden contribuir a mantener los vínculos y evitar que el desconocimiento o el miedo aumenten el aislamiento de la persona. "Podemos ser personas reparadoras si cambiamos nuestra mirada y nuestra actitud hacia quienes tienen sufrimiento psíquico extremo", defiende.
