La ministra de Sanidad, Mónica García, ha visitado este domingo Ceuta para conocer "de primera mano" la situación sanitaria derivada de la llegada masiva de migrantes registrada el 30 y 31 de julio. El viaje se produce más de dos semanas después del inicio de la crisis y tras varios llamamientos de los profesionales sanitarios para que la ministra acudiera personalmente a la ciudad.
La agenda ha incluido un primer encuentro con el delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez, y la directora del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), Isabel Muñoz, seguido de una reunión con el presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, y una rueda de prensa en la Delegación del Gobierno.
Reconoce la crisis, rechaza la palabra "colapso"
El mensaje central trasladado desde el entorno del Ministerio durante la jornada distingue con nitidez entre dos conceptos: crisis humanitaria sí, colapso sanitario no.
Así lo han explicado los responsables sanitarios presentes en la comparecencia, que han insistido en que, "técnicamente", no puede hablarse de colapso, aunque sí admiten que existen puntos del sistema "especialmente tensionados", entre ellos los servicios de urgencias, la planta de Medicina Interna y la Atención Primaria.
Esta línea coincide con la que la propia ministra defendió días antes por escrito. En una carta enviada al presidente del Colegio Oficial de Médicos de Ceuta, García sostuvo que, pese al aumento sustancial de la actividad asistencial, los datos están lejos de corresponderse con una situación de "crisis sanitaria", "colapso sanitario" o "catástrofe sanitaria".
Esa respuesta no calmó los ánimos: el presidente del Colegio de Médicos de Ceuta (COMCE), José Enrique Roviralta Arango, había pedido su desplazamiento urgente tras describir una "situación excepcional" que, a su juicio, había derivado en una "catástrofe asistencial", y la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) reclamó una intervención "directa, inmediata y sobre el terreno" del Ministerio de Sanidad. La ministra de Sanidad fue más allá y quiso dejar constancia de que el sistema sanitario en Ceuta tiene margen si la presión aumentara. "Tenemos capacidad para escenarios de mayor demanda", sostuvo, apelando al precedente de la dana de Valencia: entonces se pidió al resto de comunidades autónomas que pusieran a disposición epidemiólogos y personal de enfermería por si hacía falta, aunque finalmente no fue necesario activarlos. Ceuta, insistió, está "lejos" de encontrarse en una situación que requiera ese tipo de refuerzo externo, aunque el compromiso de solicitarlo si la situación empeora sigue sobre la mesa. Son precisamente estas palabras "esfuerzo extraordinario pero sistema no colapsado" las que chocan frontalmente con el diagnóstico del COMCE, que sitúa el mismo volumen de actividad en el terreno de la "catástrofe asistencial" y denuncia que son los profesionales, no la organización del sistema, quienes están sosteniendo la presión mediante sobreesfuerzo.
Los datos que maneja el departamento
Durante la comparecencia ministerial se ha detallado la magnitud del esfuerzo asistencial desplegado en Ceuta, cuya sanidad depende directamente del Ministerio a través de Ingesa, al no tener competencias transferidas como el resto de comunidades autónomas. Entre las cifras aportadas se ha pormenorizado que el dispositivo de emergencias hospitalarias se encuentra activado en el nivel 1 de los tres niveles previstos en el plan de catástrofes externas del hospital. En los últimos 15 días se ha atendido a cerca de 5.800 migrantes, cifra que se suma a la actividad asistencial habitual de la población ceutí. De ese volumen, en torno al 60% ha sido resuelto en Atención Primaria y el 40% restante en los servicios de urgencias hospitalarias, lo que se presenta como prueba de que se ha logrado diversificar los circuitos asistenciales. La media diaria de atenciones ronda las 300 personas, con oscilaciones de entre 100 y 400 según la jornada.
El hospital cuenta actualmente con unos 100 pacientes ingresados, de los que aproximadamente una veintena son migrantes, uno de ellos en la UCI. La capacidad ordinaria de críticos, de 15 camas, se ha ampliado a 20, por lo que se habla de una ocupación en torno al 50%. Cruz Roja realiza entre 5 y 10 traslados diarios y Médicos del Mundo colabora sobre el terreno junto al dispositivo público.
Se han detectado 8 casos de gastroenteritis y algunos casos en estudio compatibles con tuberculosis, vinculados al estado vacunal de origen, sin que se haya confirmado un brote. El departamento defiende que ninguna consulta, cirugía o intervención programada a la población ceutí se ha suspendido, y que no ha sido necesario recurrir a bajas de vacaciones del personal, a diferencia de lo ocurrido en otras crisis sanitarias recientes.
Riesgo epidemiológico "moderado" y rechazo a la estigmatización
Uno de los mensajes más subrayados durante la comparecencia ha sido el rechazo a vincular la inmigración con la enfermedad o la inseguridad, calificado de "injusto y xenófobo". Ha insistido en que el riesgo epidemiológico es moderado para la población migrante – derivado de las condiciones de hacinamiento, no de un supuesto origen infeccioso – y bajo para la población ceutí, y que la prioridad de salud pública inmediata no está en los centros sanitarios, sino fuera de ellos: garantizar agua, higiene y alojamiento digno a los migrantes como medida de prevención epidemiológica. Redacción Médica reflejó recientemente la situación de falta de higiene que se vive en campamentos en la ciudad autónoma.
La pregunta de Redacción Médica a la ministra García
Ante la calificación de 'xenófoba' de la asociación entre esta migración masiva y un riesgo de incremento de enfermedades epidemiológicas y víricas, Redacción Médica ha preguntado a facultativos de 'a pie' que han acudido a intentar transmitir sus cuestiones a García. Yaumara Socarras, de Urgencias del hospital ceutí, asegura haber atendido casos concretos, entre ellos un chico con tuberculosis, y describen a pacientes que "nunca se habían vacunado ni visto una aguja". A esto, y a pregunta de este diario, la ministraha ha respondido diciendo que el Ministerio tiene dos casos de tuberculosis diagnosticados, uno de ellos de un migrante que estaba en tratamiento en su país de origen y ya en tratamiento a su llegada y un segundo ceutí con sospecha clínica desde hacía tres meses, ahora confirmado. García ha distinguido, no obstante, entre reconocer casos individuales y construir un relato colectivo: "Que tengan enfermedades no significa que haya que identificar migración con enfermedad", ha respondido, insistiendo en que la misma lógica se aplica cuando se vincula la llegada de migrantes con delincuencia o agresiones: "No es verdad".
Preguntada expresamente si había hablado con los médicos que están reportando estos casos sobre el terreno, ha respondido que sí y que continuaría haciéndolo. La realidad parece en cambio que es distinta, ya que la propia médica Yaumara Socarras salió llorando de la Delegación del Gobierno al no poder hablar con la ministra de Sanidad, como pudo constatar en directo este medio.
Como medida concreta derivada de estos casos, García ha anunciado que el Ministerio enviará personal propio de refuerzo epidemiológico a Ceuta, al considerar que la crisis ha desbordado también la capacidad de la propia ciudad para hacer el seguimiento de enfermedades infecciosas, pese a que la competencia de salud pública corresponde formalmente a la Ciudad Autónoma.
La ministra ha situado la necesidad de "filiar" y estudiar estos casos – con circuitos coordinados entre Ingesa y la ciudad – como una prioridad de salud pública en sí misma, separada del debate sobre el "colapso".
La comparecencia ha terminado con una apelación directa al papel de la prensa: la ministra ha pedido a los periodistas presentes "información rigurosa" y advirtió de que la desinformación y la alarma social son, en cualquier crisis de salud pública, contrarias a los mínimos criterios sanitarios. Su resumen final: existe "una tensión asistencial indudable", migrantes y ceutíes "tienen enfermedades" por igual, pero de ahí no se puede extraer, a su juicio, una identificación entre migración y enfermedad.
Medidas ya adoptadas y peticiones pendientes
Entre las actuaciones anunciadas o ya en marcha: La contratación de 60 profesionales sanitarios de refuerzo hasta el 31 de agosto, fecha en la que se reevaluará la necesidad de prorrogar los contratos. La solicitud a la Ciudad Autónoma de habilitar 1.700 contenedores adicionales para mejorar las condiciones de salubridad de los migrantes. El despliegue de un equipo de control epidemiológico y medicina preventiva en coordinación con la consejería de Salud de Ceuta. El compromiso, en caso de agravarse la situación, de solicitar refuerzos de otras comunidades autónomas – epidemiólogos y personal de enfermería –, en un mecanismo similar al activado durante la dana de Valencia, aunque desde el Ministerio se insiste en que Ceuta está "lejos" de necesitar esa activación por ahora. La ministra ha pedido también abrir más centros sanitarios o espacios para tratar a estos migrantes.
Lo que viene esta semana
La visita de García no cierra el capítulo institucional en Ceuta. Está previsto que la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, viaje este lunes 17 de agosto a la ciudad para abordar con Vivas la situación humanitaria, en una agenda que se suma a la ya larga lista de miembros del Gobierno que han pasado por Ceuta desde finales de julio: el presidente Pedro Sánchez y los ministros del Interior, Política Territorial, Asuntos Exteriores, Defensa y Juventud e Infancia. La incógnita que queda abierta tras la comparecencia de hoy es si el reconocimiento explícito de la "crisis humanitaria" – unido a las medidas de refuerzo anunciadas – será suficiente para desactivar la presión de los colectivos médicos, que llevan dos semanas advirtiendo de una situación que ellos mismos califican en términos mucho más duros que el propio Ministerio.
