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Los tutores son el elemento clave de la especialización en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Se trata de los profesionales sanitarios que guían, enseñan y supervisan a los residentes que forman parte del programa de Formación Sanitaria Especializada (FSE). Una labor que será validada por el Ministerio de Sanidad a través de la creación de un Diploma de Acreditación (ACE) en el Área Funcional de Tutorización de Profesionales en Formación Sanitaria Especializada.

Este título busca reconocer la experiencia y las competencias de los sanitarios inmersos en la tutorización. Eso sí, según la orden ministerial en la que se define esta ACE, su obtención no constituirá requisito previo para el nombramiento o acreditación del profesional en este ámbito. No hay que olvidar que esta no es habilitante para el ejercicio de las funciones del citado perfil formativo.

Sin embargo, el certificado propuesto por el departamento gubernamental encabezado por Mónica García permitirá homogeneizar las capacidades de los tutores de FSE, además de mejorar su preparación para el desempeño de sus funciones. En este sentido, probará la adquisición de una serie de competencias para el ejercicio de la formación y dirección de los residentes, así como los procesos y procedimientos relativos a su tarea. Una forma de acabar con la variabilidad existente respecto a las metodologías docentes aplicadas.

Definición del título

Esta ACE avanza hacia la creación de un área funcional para el campo de la tutorización, inexistente hasta la fecha. Una forma de definir las capacidades de este perfil sanitario.

Así, la orden ministerial establece las competencias necesarias para acompañar a las futuras generaciones de especialistas. En concreto, las divide en cuatro: docente, ética y profesional, clínica-asistencial e investigadora y de mejora continua.

La primera se focaliza en la habilidad para planificar, desarrollar, supervisar y evaluar los procesos de aprendizaje en el entorno clínico, a la par que integrar nuevas metodologías y recursos y favorecer un ecosistema de confianza y comunicación en la instrucción. La segunda centra su atención en la actitud del tutor, que debe ser reflexiva y comprometida, y su disposición a incorporar valores como la responsabilidad, la empatía o la justicia.

Por otro lado, la labor tutora debe fundamentarse en el dominio de la práctica clínica en el ámbito correspondiente a su especialidad, siempre desde el punto de vista de la atención centrada en el paciente, la continuidad asistencial y la orientación a la mejora de la salud individual y colectiva. Para finalizar, este perfil de FSE debe promover la práctica basada en la evidencia y participar activamente en procesos de investigación.

Requisitos para la obtención del diploma

Cualquier profesional con un título de especialista en Ciencias de la Salud tiene la posibilidad de acceder a este título. Para ello, deberá acreditar dos años de práctica profesional como tutor FSE en la última década. Además, presentará evidencias de adquisición de las competencias definidas anteriormente durante los últimos cinco años. Estas serán emitidas por la Comisión de Formación Continuada de Profesiones Sanitarias.

En relación con la justificación de las capacidades, el profesional tendrá que contar con 12 créditos en docente, 7,5 en ética y profesional, 6 en clínica-asistencial y 4,5 en investigadora y de mejora continua. La elaboración de herramientas pedagógicas, el aprovechamiento de los recursos digitales, el conocimiento del marco legal que regula el ejercicio profesional, el abordaje de las desigualdades, el fortalecimiento de las habilidades de comunicación sanitario-paciente o la guía para la implementación de mejoras en el SNS son algunas de las justificaciones que otorgan puntos al tutor para la obtención de la ACE.

Una vez conseguida, esta titulación tendrá una vigencia de cinco años. Para su renovación, el interesado deberá presentar una solicitud tres meses antes de su caducidad, en la que se confirmen los requisitos demandados para su obtención. No obstante, en este caso, se exige el 50 por ciento de los créditos en cada competencia.