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Carlos Simón, catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Valencia, coordinador del Área de Medicina Reproductiva del Instituto de Investigación Sanitaria Incliva y presidente de la Fundación Carlos Simón para la Investigación en Salud de la Mujer, ha sido recientemente elegido miembro de la Academia Nacional de Medicina de Estados Unidos, "una de las instituciones científicas más prestigiosas del mundo", reconoce a Redacción Médica. "Es un honor extraordinario. Supone el reconocimiento a toda una trayectoria dedicada a comprender mejor la biología reproductiva humana y a intentar transformar ese conocimiento en soluciones".

Cada año, la Academia selecciona un máximo de 90 miembros de Estados Unidos y diez internacionales. Entre estos últimos se encuentra el español Carlos Simón: "Que España esté representada constituye una muestra de calidad y la relevancia internacional de la investigación biomédica en salud de la mujer que se realiza en nuestro país", asegura. "Es un reconocimiento al trabajo colectivo; la ciencia nunca es resultado de una sola persona".

Comunicación entre el embrión y el endometrio

La investigación del profesional se centra principalmente en comprender la comunicación entre el embrión y el endometrio, el tejido que recubre el interior del útero y donde se produce la implantación embrionaria. Uno de los trabajos actuales, detalla, busca conocer "cómo se organiza esa combinación a nivel celular".

El endometrio tiene diferentes "poblaciones de células epiteliales, estromales e inmunitarias". Estas desempeñan una serie de funciones específicas, "cuya actividad debe coordinarse durante las primeras etapas del embarazo". En este punto entra en juego "la decidualización", es decir, "la transformación funcional de las células estromales endometriales", que tiene "un papel fundamental en este proceso".

Por esta razón, "comprender cómo se regula y qué sucede cuando se altera puede ayudar a explicar determinados problemas reproductivos". En cualquier caso, advierte, todavía quedan preguntas importantes por responder: "Necesitamos conocer con mayor precisión qué alteraciones endometriales tienen una repercusión real sobre la implantación y cuáles forman parte de la variabilidad biológica normal".

Sin embargo, indica que "el objetivo no debe ser intervenir sobre todos los procesos" que siguen sin comprender, sino "distinguir aquellos mecanismos cuya alteración constituye una verdadera causa de infertilidad". Esta diferencia, apunta, "es fundamental para avanzar hacia una medicina reproductiva más precisa y evitar tratamientos que no aportan un beneficio demostrado".

Alteraciones del endometrio y la preeclampsia

En el embarazo "el endometrio se transforma en un tejido denominado decidua". Según advierte Simón, una decidualización inadecuada (el proceso en el que se transforman las células estromales endometriales) "puede alterar la implantación y la formación de la placenta". Esto puede llevar a complicaciones como "la preeclampsia, el parto prematuro o determinadas alteraciones del crecimiento fetal".

Este aspecto, detalla Simón, es importante debido a que "algunas complicaciones durante el segundo o tercer trimestre pueden tener su origen antes de que comience el embarazo o durante sus etapas más tempranas". Por tanto, "uno de los grandes objetivos es definir y medir la salud decidual".

Si se consigue identificar con antelación cuándo el endometrio no se encuentra en condiciones óptimas, se podrán "desarrollar estrategias de prevención, seleccionar mejor a las pacientes que requieren seguimiento específico y avanzar hacia métodos de diagnóstico precoz".

Actualmente, según detalla el catedrático, una de las aproximaciones "más prometedoras está en el estudio de biomarcadores moleculares, incluido el ARN libre circulante, para anticipar el riesgo de preeclampsia grave y prematura".

Microbioma endometrial y regeneración

Otra de las líneas de investigación es la referente al microbioma endometrial y la capacidad regenerativa. De acuerdo con el catedrático, el endometrio puede "renovarse de forma cíclica durante la vida reproductiva de la mujer". Por ello, comprender "los mecanismos que regulan esa capacidad regenerativa es una de las cuestiones más interesantes de la biología reproductiva".

Hasta el momento se tiene constancia de que "intervienen diferentes poblaciones celulares, señales moleculares y procesos de regulación inmunitaria". Sin embargo, todavía es necesario "conocer mejor cómo se coordinan y qué ocurre cuando dejan de funcionar adecuadamente".

Por su parte, el microbioma del tracto reproductivo femenino "ha despertado un enorme interés durante los últimos años debido a que aporta un nuevo punto de vista a las enfermedades ginecológicas clásicas como la endometriosis". En consecuencia, la mera posibilidad de que "determinadas comunidades microbianas estén relacionadas con la salud de la mujer abre nuevas preguntas sobre la interacción entre los microorganismos y el organismo materno".

El futuro de las terapias celulares

Otro aspecto importante son las investigaciones clínicas con terapias celulares para mujeres con alteraciones endometriales, como el síndrome de Asherman. "Es uno de los ejemplos más claros de cómo una lesión del endometrio puede comprometer su capacidad funcional y tener consecuencias importantes para la fertilidad", advierte Simón.

Las mujeres que lo padecen sufren "adherencias uterinas". Cuando se trata de una "lesión importante, el tejido puede perder parte de su capacidad de regeneración". En estos casos, la investigación en terapias celulares "busca explorar nuevas estrategias para favorecer la reparación de ese tejido dañado".

Este enfoque es diferente al tratamiento convencional debido a que "no pretende solo recuperar la anatomía de la cavidad uterina, sino investigar cómo mejorar la funcionalidad del endometrio". En este punto, asegura, cuentan con una terapia celular autóloga, llamada 'Paula' en fase 3 que ya está "preparada para ser utilizada clínicamente".