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El Departamento de Salud de Nueva York ha notificado el fallecimiento de un niño a consecuencia del sarampión. Se trata de la primera muerte asociada a esta enfermedad en el Estado en más de 30 años, algo que, advierte la autoridad sanitaria, “subraya la gravedad del brote actual que afecta a la región”.

A comienzos de octubre, Nueva York declaró la Emergencia “por desastre” para tratar de contener el brote de sarampión, que solo en este Estado ha causado ya cerca de 200 contagios. Más severa aún es la situación en las regiones vecinas, como Pensilvania, que acumula en torno al 30 por ciento de todos los casos del país, se han superado ya las 1.400 infecciones.

En este escenario, el Departamento de Salud del Estado de Nueva York y el del Condado de Lewis han realizado una declaración conjunta acerca de la que es “la primera muerte conocida asociada al sarampión” en este territorio “en más de 30 años”.

“Nos entristece profundamente el fallecimiento de un niño en el condado de Lewis relacionado con el brote de sarampión en curso. Extendemos nuestras más sentidas condolencias a la familia y seres queridos del menor y pedimos que se respete su privacidad durante este difícil momento”, ha emitido el Departamento de Salud neoyorkino, que insta a sus ciudadanos a que “se aseguren de tener al día sus vacunas” contra esta enfermedad, así como frente a paperas y rubéola (MMR).

El 96% de los contagiados no estaba vacunado

De hecho, apenas un 4 por ciento de los contagiados este 2026 en EEUU estaba vacunado, según los datos ofrecidos por el Centro de Control de las Enfermedades y Prevención de los Estados Unidos (CDC). El 2 por ciento, además, solo había recibido una dosis.

Cuatro de cada diez infectados (2.010) tiene entre 5 y 19 años, y el 17 por ciento (812), menos de 5. Otro 41 por ciento (1.996) tiene 20 años o más.

¿Cómo se transmite el sarampión?

A nivel clínico, el virus del sarampión se transmite por el aire a través de secreciones respiratorias. Los síntomas iniciales, que se manifiestan tras un periodo de incubación de hasta 21 días, incluyen fiebre alta, tos, secreción nasal y enrojecimiento ocular, seguidos de un sarpullido que se extiende desde la cabeza hacia el resto del cuerpo. Las complicaciones derivadas pueden ser severas, abarcando desde neumonía y partos prematuros hasta inflamación cerebral, amnesia inmunológica y la muerte. Asimismo, existe un riesgo documentado de daño cerebral permanente a largo plazo.

La estrategia preventiva de las autoridades se apoya, en esencia, en la vacuna triple vírica (MMR). Los datos clínicos indican que una dosis proporciona un 93 por ciento de protección, eficacia que asciende al 97 por ciento con la pauta completa de dos dosis.