El auge de la Medicina Estética y su impacto en la disponibilidad de especialistas ha llevado al Gobierno francés a tomar cartas en el asunto. Según un borrador de decreto gubernamental, del que se han hecho eco medios locales como Le Figaro, los médicos en Francia solo podrán dedicar un máximo del 30 por ciento de su jornada laboral a la Medicina Estética. El 70 por ciento restante deberá destinarse obligatoriamente a la especialidad en la que se hayan formado.
En un contexto de escasez de profesionales, el objetivo es preservar el tiempo médico para la atención clínica. Conseguir cita es cada vez más difícil para los pacientes, especialmente en áreas como la Dermatología.
Requisitos de experiencia y periodo de transición
La nueva regulación no solo limitará el tiempo, sino también el acceso a esta práctica. A partir de la aprobación del decreto, antes de poder ejercer la Medicina Estética, el facultativo deberá haber trabajado durante al menos cinco años en su especialidad de origen. Además, se le exigirá completar una formación teórica y práctica específica, cuyo contenido aún se desconoce.
Para los médicos que ya trabajan a jornada completa en el sector privado, el texto contempla un periodo de adaptación. Aquellos profesionales que hayan dedicado el 100 por cien de su tiempo a la estética durante más de cinco años dispondrán de un plazo de transición de tres años para reducir esta actividad, como máximo, al 50 por ciento de su jornada laboral.
Nuevo registro en el Colegio de Médicos
La normativa también otorga un papel de control a los consejos departamentales del Colegio de Médicos de Francia. Estas instituciones colegiales deberán mantener una lista pública y actualizada de los profesionales autorizados, especificando las áreas concretas en las que se han formado.
La propuesta clasifica las competencias estéticas en varias ramas, distinguiendo entre tratamientos antienvejecimiento, procedimientos capilares y corporales, cirugía oculoplástica y estética ocular, así como intervenciones de remodelación corporal y cosmética genital. Con este marco, el Ejecutivo galo pretende poner orden en un sector que hasta ahora carecía de una regulación específica.
