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El estado de Utah ha iniciado un programa piloto pionero en Estados Unidos que faculta a un sistema de inteligencia artificial para diagnosticar a pacientes y prescribir medicamentos sin la intervención directa de un profesional sanitario. La prueba regulatoria, aprobada para un periodo inicial de un año, restringe el uso de esta tecnología a la evaluación y tratamiento del acné leve y moderado, limitando las opciones farmacológicas a productos de aplicación tópica.

El procedimiento opera mediante la aplicación móvil Nolla Health, disponible bajo una suscripción mensual de 4,99 dólares. Los usuarios deben responder a un cuestionario sobre su historial clínico y escanear su rostro con la cámara del dispositivo. El algoritmo procesa la imagen para determinar el grado de severidad de la afección, midiendo parámetros como el nivel de grasa cutánea, y cruza estos datos con el perfil del paciente para seleccionar el tratamiento idóneo entre un catálogo de ocho fármacos autorizados.

Imagen de la aplicación que receta fármacos para el acné según un diagnostico realizado por IA.

Supervisión en fases

La implantación del sistema se ha estructurado en tres etapas para monitorizar el desempeño del algoritmo. Durante el inicio del programa, los facultativos auditarán las primeras 100 prescripciones antes de su envío a las farmacias. En la segunda fase, que abarcará a 400 usuarios, las recetas se emitirán de forma directa y los médicos efectuarán revisiones semanales a posteriori. Al alcanzar la fase operativa final, la IA prescribirá con total autonomía, quedando sujeta a una auditoría aleatoria por parte de personal sanitario sobre el 10% de los casos mensuales.

Riesgo controlado

La delimitación del ensayo responde a un protocolo de contención que excluye la prescripción de medicación oral. Luis Wenus, consejero delegado de Nolla Health, detalla que los eventuales efectos adversos de las preparaciones tópicas autorizadas se circunscriben a episodios de irritación o sequedad cutánea local. Las autoridades sanitarias del estado remarcan que este proyecto experimental no busca sustituir la estructura médica tradicional, sino comprobar en un entorno acotado la viabilidad de la automatización clínica con supervisión médica diferida.