En una época en la que los riesgos, emergencias climáticas y crisis sanitarias complejas no entienden de fronteras, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho pública su nueva estrategia para el Centro de Inteligencia sobre Pandemias y Epidemias durante el quinquenio 2026-2030. El documento fija una ambiciosa meta operativa: lograr detectar y caracterizar de forma precisa cualquier amenaza para la salud pública en, como máximo, 24 horas.
Para conseguirlo, invitan a los países a cambiar la manera en la que detectan, evalúan y gestionan las emergencias biológicas, asegurando que los avances tecnológicos e innovaciones científicas se compartan de forma equitativa para evitar que brotes locales alcancen la escala global. El informe señala a la Inteligencia Artificial como la herramienta clave, como una "primera línea de protección" frente a nuevos patógenos. Según la OMS, la detección precoz y la secuenciación de los microorganismos son determinantes en los primeros días de una potencial amenaza global. Estos hechos permiten activar protocolos de contención e iniciar la investigación y desarrollo de pruebas diagnósticas, tratamientos y vacunas.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, ha remarcado la importancia también de la cooperación entre países. "Hace cinco años, en medio de la pandemia del covid-19, la antigua Canciller, Angela Merkel, y yo fundamos el Centro de Inteligencia sobre Pandemias y Epidemias en Berlín. Nació después de aprender una difícil lección: ningún país puede mantener segura a su población de amenazas de salud pública por si solos. Requiere de colaboración más allá de las fronteras", ha explicado. Para ello, el centro se dedica a "generar confianza" entre los Estados y a apoyar la innovación.
Por tanto, la estrategia para los próximos cinco años pasa por cuatro puntos básicos. El primero son sistemas de vigilancia más sólidos, invitando a los países a reforzar sus propios sistemas de detección. El segundo es la detección mediante innovación, donde la IA va a tener un papel principal para impulsar cribados, secuenciación de genomas y vigilar aguas residuales. La tercera es impulsar la creación de modelos de simulación que permitan tomar decisiones más certeras. Finalmente, establecer canales de comunicación entre Estados para garantizar el intercambio seguro de datos.
Para conseguirlo, se van a ejecutar cinco operativas. Una red de Vigilancia Colaborativa, una plataforma de Inteligencia de Epidemias de Fuentes Abiertas, la red Collaboratory de análisis de datos y modelización, la Red internacional de Vigilancia de Patógenos y los Habilitadores Digitales para la Inteligencia Sanitaria. El informe concluye que el éxito del plan no se medirá únicamente por el despliegue tecnológico, sino por la capacidad real de interceptar y neutralizar las amenazas biológicas antes de que se conviertan en pandemias.
