Pensilvania ha registrado una sexta muerte asociada al sarampión en 2026, después del fallecimiento de una mujer de 39 años residente en el condado de Franklin. El caso se produce en plena expansión del brote, que ya supera los 1.100 contagios en el estado y ha obligado a las autoridades sanitarias a intensificar las medidas de prevención.
La mujer falleció el sábado 10 de octubre, después de haber sido diagnosticada y tratada recientemente por sarampión. Según ha informado la oficina del médico forense del condado, la mujer padecía varias enfermedades subyacentes, pero la causa principal de la muerte ha sido notificada como un probable episodio cardíaco agudo que podría estar relacionado con complicaciones. Mientras, las autoridades sanitarias estatales están revisando el caso.
De acuerdo con los datos del Departamento de Salud de Pensilvania, hasta el 9 de octubre se habían registrado 1.136 casos de sarampión en el estado, distribuidos en 41 condados. El brote, iniciado en abril, ha provocado también 219 hospitalizaciones.
La propagación comenzó a finales de abril y se ha concentrado especialmente en comunidades con una cobertura vacunal insuficiente. Los contagios también han provocado medidas preventivas en centros educativos, incluidos cierres escolares y actuaciones para comprobar la inmunidad de estudiantes y trabajadores.
Los cinco fallecimientos anteriores son los de un recién nacido, un bebé de seis semanas y tres personas de 18, 20 y 40 años. Todas las víctimas no estaban vacunadas y los dos bebés eran demasiado pequeños para recibir la vacuna contra el sarampión.
Una enfermedad altamente contagiosa
El sarampión es una enfermedad vírica extremadamente contagiosa que se transmite por el aire. Sus síntomas iniciales suelen incluir fiebre, tos, congestión nasal y conjuntivitis, seguidos de una erupción cutánea que se extiende por el cuerpo.
Aunque muchas personas se recuperan, la infección puede causar complicaciones graves, como neumonía e inflamación cerebral, y llegar a ser mortal. El riesgo de complicaciones hace especialmente importante la protección de los lactantes, las personas inmunodeprimidas y quienes no cuentan con inmunidad frente al virus.
La vacuna triple vírica, que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola, ofrece una eficacia aproximada del 97 por ciento frente al sarampión tras completar las dos dosis recomendadas. Según las autoridades sanitarias estatales, menos del 1 por ciento de los casos registrados en Pensilvania correspondían a personas completamente vacunadas.
El aumento de las infecciones ha impulsado las campañas de inmunización. Durante septiembre se administraron más de 53.000 dosis de la vacuna triple vírica en el estado, más del doble de las que suelen administrarse en un mes habitual.
