Washington y el sector farmacéutico entran en guerra. El grupo de presión PhRMA, conocido como el principal lobby de la industria del fármaco en Estados Unidos, ha presentado una demanda para invalidar la política de comparación de precios planteada por el Gobierno de Donald Trump. Una medida que marcaría el coste de los medicamentos incluidos en el programa Medicare, el seguro sanitario federal para pacientes mayores de 65 años, con una discapacidad o en situación de vulnerabilidad, y forzaría al tejido empresarial a pagar un hipotético sobreprecio.
El objeto de la polémica es la denominada norma Globe. Este instrumento legal, presentado la semana pasada, apuesta por la instauración de un sistema de precios basado en la comparación con otros países. De esta manera, la normativa evalúa si el coste de ciertos medicamentos en Medicare supera un punto de referencia basado en las cuantías pagadas en estados comparables, como los integrantes del G-7 o los miembros de la Unión Europea. En caso de que los precios en Estados Unidos sean superiores al promedio internacional, las compañías farmacéuticas tendrían que pagar reembolsos al seguro sanitario.
La norma Globe está planteada para productos sanitarios de administración hospitalaria con un alto gasto para Medicare en áreas como Oncología, Reumatología, Inmunología, Oftalmología y Endocrinología. Según la Casa Blanca, el objetivo de esta herramienta es reducir la inversión realizada desde Medicare para la cobertura de medicamentos y disminuir los copagos que pagan los pacientes. Su implementación está prevista para el 1 de enero de 2027, con efectos hasta marzo de 2032.
Negativa farmacéutica
PhRMA rechaza frontalmente la iniciativa de la Administración Trump. Así, el grupo de presión presentó una demanda contra el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, y los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) y dos de sus funcionarios ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para Columbia.
La agrupación de la industria farmacéutica ha recalcado que CMS extralimitó su autoridad al avanzar en esta normativa. Es más, desde su punto de vista, intenta reescribir la estructura de precios de Medicare sin la aprobación del Congreso.
No obstante, la propuesta federal no alcanzaría a todos los fabricantes. La CMS planea eximir a aquellas empresas que hayan firmado acuerdos por separado con la Casa Blanca en relación a la participación en el modelo de fijación de precios. En concreto, el presidente de Estados Unidos ha rubricado pactos con más de una veintena de farmacéuticas, incluidas Pfizer, Eli Lilly y Novo Nordisk.
Este modelo de pactos merma la previsión de ahorro proyectada por la Casa Blanca. En concreto, se pasa de 11.900 millones de euros en reducción de gasto en Medicare a 440 millones de euros. No hay que olvidar que PhRMA logró bloquear la versión anterior de esta medida en 2020, después de alegar que la normativa no pasó por consulta pública.
Preocupación europea
La norma Globe no solo recibe atención de la industria estadounidense. Europa también teme su aplicación. El uso de las cuantías de los países europeos como ancla para abaratar el medicamento en territorio norteamericano podría provocar el efecto contario al otro lado del océano Atlántico: una subida del precio del fármaco en el Viejo Continente por presión de los fabricantes. A su vez, derivaría en un retraso de los lanzamientos de nuevos tratamientos en mercados extranjeros.
