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En la víspera del Día Mundial de la Salud Mental, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho un llamamiento a los gobiernos de todo el mundo para avanzar hacia un modelo de atención a la salud mental más cercano y multidisciplinar.

El organismo internacional insta así a las naciones a acelerar la transición desde los modelos tradicionales basados en la hospitalización de larga estancia hacia servicios de salud mental con más arraigo en la comunidad. La entidad propone así desterrar el denominado abordaje ‘institucionalizado’ para favorecer la integración y reinserción de las personas con problemas psicológicos que han pasado largas temporadas fuera de su comunidad.

Para dibujar el camino hacia esa transformación, la OMS ha presentado una serie de pautas concretas que recopila en una nueva guía. Con este documento plasman una hoja de ruta técnica para garantizar el reemplazo del elevado peso de los hospitales psiquiátricos por una red comunitaria robusta y con garantías.

Una ambición que el propio director general de la OMS, Tedros Adhanom, resume con la siguiente advertencia: “Los países deben dejar de depender de la atención a largo plazo en instituciones y acelerar el cambio de prioridad en las inversiones: de las instituciones a una atención y un apoyo en salud mental comunitarios y basados en los derechos”.

Vivienda tutelada

Las directrices publicadas por la OMS recalcan que la desinstitucionalización abarca mucho más que la clausura de instalaciones físicas. El documento exige articular redes locales descentralizadas que integren la salud mental en la Atención Primaria, apoyadas por equipos de intervención en crisis, recursos de vivienda tutelada, centros de día y programas de integración laboral.

Asimismo, el organismo hace especial hincapié en la necesidad de diseñar e implementar estas políticas de la mano de quienes tienen vivencia directa del sistema psiquiátrico, en consonancia con el lema escogido para la conmemoración del Día de la Salud Mental: “Con las personas y no solo para ellas”.

El objetivo central es erradicar prácticas coercitivas, garantizar el consentimiento informado y asegurar que las personas con problemas de salud mental o discapacidades psicosociales puedan vivir con plena independencia e inclusión en sus entornos comunitarios.

Desigualdad entre países

En este sentido, desde la organización subrayan el camino por recorrer que tienen aún buena parte de los estados para lograr esta reforma, en tanto que se siguen apreciando importantes desigualdades. Según el Atlas de Salud Mental de la OMS, solo el 9 por ciento de los países que presentaron informes habían optado íntegramente por un modelo de atención comunitaria de la salud mental, mientras que más de la mitad (53 por ciento) se encontraban aún en las primeras etapas de esta reforma. Al mismo tiempo, ponen el acento en el elevado número de personas que han afrontado un ingreso en hospital psiquiátrico por encima de los seis meses: siguen siendo una de cada cuatro personas con problemas de esta índole en todo el mundo.

Establecimiento de programas multidisciplinares

A nivel nacional, desde España se han sumado casi una veintena de entidades en un manifiesto conjunto promovido por la Sociedad Española de Psicología Clínica (SEPC-ANPIR) para reclamar un modelo de atención a la salud mental pública y con accesibilidad a profesionales especialistas. En este posicionamiento, las 17 sociedades firmantes apuestan por un modelo de atención multidisciplinar que incluya a psicólogos, psiquiatras, médicos de familia y enfermeras. "Mejorar el acceso a la atención en salud mental es una responsabilidad compartida y una prioridad que debe traducirse en recursos, profesionales y servicios suficientes, preservando la Formación Sanitaria Especializada (FSE) necesaria para evaluar, tratar y acompañar a las personas a lo largo de su proceso asistencial", subrayan en este comunicado.