La gripe es una infección que no para de cambiar. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta enfermedad infecciosa se cobra miles de vidas al año en todo el mundo, una realidad que se pretende reducir mediante las vacunas antigripales. Aunque durante el mes de octubre se comiencen a administrar las dosis de antigripal en el hemisferio norte, al mismo tiempo ya se trabaja en la composición y tratamiento de las vacunas que se suministrarán al hemisferio sur en 2027.
A partir de las recomendaciones de la OMS, los organismos reguladores y las compañías farmacéuticas determinan qué composición deben tener las vacunas contra la gripe de cada temporada. Al igual que la gripe evoluciona cada año, las vacunas ante esta también deben modificar periódicamente su composición para, de esta manera, tratar de proteger lo máximo posible a las personas que la reciban.
Para llegar a conseguir una mejor composición en las muestras, se seleccionan las variantes del virus que se espera que circulen con mayor frecuencia, con el objetivo de que las vacunas sean lo más eficaces posible a la hora de prevenir las formas graves de la enfermedad y las muertes.
Cepas que deberán incluir las vacunas
Tras analizar los virus de la gripe que han circulado entre febrero y agosto de 2026, la OMS ha recomendado la composición de las vacunas que se utilizarán en el hemisferio sur durante la temporada de 2027. Las dosis estarán diseñadas para ofrecer protección frente a los principales virus de la gripe que durante los meses mencionados han sido A(H1N1)pdm09, A(H3N2) y B.
Según explican desde la OMS, los virus de la gripe A fueron los más comunes en la mayoría de las regiones, salvo en África Septentrional y Occidental, América del Norte y Asia Oriental, donde predominaban los virus de la gripe B.
La composición de las vacunas frente a las diferentes variantes presenta algunas diferencias en función de la tecnología utilizada para fabricar las vacunas. Las formuladas a partir de huevos embrionados incluirán cepas análogas a A/Missouri/11/2025 (H1N1)pdm09, A/Darwin/1454/2025 (H3N2) y B/Tokyo/EIS13-175/2025 (linaje B/Victoria). En el caso de las vacunas elaboradas mediante cultivos celulares, proteínas recombinantes o ácidos nucleicos, se emplearán cepas análogas a A/Missouri/11/2025, A/Darwin/1454/2025 y B/Pennsylvania/14/2025.
Como parte del examen realizado, los expertos también analizaron los virus de la gripe que circulan en animales, en particular aquellos que han infectado a personas. Estos virus zoonóticos siguen siendo motivo de gran preocupación debido a su potencial pandémico.
En las reuniones semestrales se examinan exhaustivamente estos virus y se seleccionan nuevos virus candidatos para vacunas (VCV) procedentes de virus de la gripe de origen zoonótico actuales que puedan utilizarse rápidamente para fabricar vacunas en caso de amenaza pandémica.
"Compartir datos, virus y conocimientos especializados"
Este trabajo con respecto a la elaboración de nuevas dosis antigripales se realiza dos veces al año, cuando la OMS reúne a expertos procedentes de sus Centros Colaboradores y de los Laboratorios Reguladores Esenciales para examinar los datos sobre vigilancia obtenidos a través del Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (SMVRG) y otras fuentes, y recomendar la composición de las vacunas para las próximas temporadas de gripe.
Maria Van Kerkhove, directora de Gestión de Epidemias y Pandemias de la OMS ha declarado que "durante casi 75 años, el Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe de la OMS ha demostrado el poder de la solidaridad mundial en la esfera de la salud pública".
La profesional, además, ha añadido que "gracias al compromiso de países y laboratorios para compartir datos, virus y conocimientos especializados, la OMS puede formular, de manera oportuna, recomendaciones de vacunas, fortaleciendo así nuestra capacidad colectiva para detectar nuevas amenazas de gripe y darles respuesta. No hay mejor ejemplo de colaboración mundial en la esfera de la salud pública".
La evolución constante de los virus de la gripe obliga así a mantener una vigilancia permanente y a revisar periódicamente la composición de las vacunas. Un proceso que, mientras el hemisferio norte se prepara para una nueva temporada gripal, ya mira hacia el hemisferio sur y sus vacunas de 2027.
