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El brote epidémico de ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC) no da tregua. De hecho, lejos de menguar, crece "de forma exponencial", cubriendo una superficie mayor al territorio de Francia. A ello se suma un problema de liquidez acuciante que impide pagar a los trabajadores sanitarios y comunitarios que están en la primera línea de la lucha contra esta enfermedad, tal y como ha descrito Julien Harneis, coordinador humanitario de la ONU para el ébola, mediante una teleconferencia desde la ciudad de Bunia, el epicentro del que es considerado ya el brote más mortífero de la historia, tras cobrarse la vida de 2.500 personas, la mitad "en los últimos 20 días".

Entre ellos se encuentran padres y madres que dejaban tras de sí decenas de niños huérfanos. Según datos de la ONG Save The Children, al menos 180 niños y niñas han perdido a ambos progenitores o a sus principales cuidadores, es decir, casi dos menores cada día desde que se declaró la epidemia hace 100 días. Esto, denuncia la entidad, les expone a un mayor riesgo de sufrir abusos, explotación, trata y graves consecuencias psicológicas.

La mayoría están siendo cuidados actualmente por familiares o en centros de atención infantil gestionados por el Estado, mientras se buscan soluciones de cuidado familiar a más largo plazo. Otros 114 niños y niñas, incluidos 61 niños y 53 niñas, están actualmente separados de sus progenitores y reciben apoyo de organizaciones humanitarias y familiares, mientras sus progenitores reciben tratamiento contra el ébola.

Agresiones a sanitarios

En estos momentos, el número de contagios supera ya el umbral de los 5.200. La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) ha advertido de que las comunidades de la República Democrática del Congo (RDC) no están recibiendo el apoyo que necesitan para contener el brote. "La epidemia continúa propagándose y el ritmo al que avanza es superior al de la capacidad de respuesta desplegada", ha afirmado el presidente internacional de esta organización, Javid Abdelmoneim, quien ha añadido que "los centros de tratamiento siguen siendo esenciales para salvar vidas, pero esta respuesta necesita algo más que camas adicionales".

En este sentido, ha manifestado que se requiere "una mejor detección de los casos, aislamiento seguro de las personas enfermas y sus contactos, y apoyo para los trabajadores sanitarios". Tal y como declaraba el Ministerio de Sanidad, los profesionales sanitarios constituyen el grupo más expuesto y, por tanto, vulnerable a posibles contagios. De hecho, 160 profesionales ya han enfermado de ébola y 43 de ellos han muerto. Además, según el portavoz de la ONU, el colectivo ha sido víctima de varios ataques. Según ha explicado, las ambulancias han sido quemadas y apedreadas, y las instalaciones sanitarias han sido objeto de agresiones.

"También es necesario proteger frente a la infección a las personas que acuden a los centros de salud existentes para recibir atención", ha explicado, para añadir que "la respuesta debe construirse con las comunidades, no en torno a ellas", ha defendido Abdelmoneim.

Hasta la fecha, se han enviado a la RDC 70.000 dosis de la vacuna Ervebo, aprobada contra el ébola Zaire, otra cepa del virus, para evaluar su impacto contra la cepa Bundibugyo, causante de esta mortífera epidemia, que en tan solo 3 meses, ha logrado superar a la de 2018-2020 en el este del territorio, considerada hasta entonces como la más letal de la historia del país.

Desde esta ONG han indicado que más del 60 por ciento de las muertes por enfermedad por el virus del Ébola en RDC se han producido fuera de los centros de tratamiento "y, a menudo, lejos de ellos", lo que significa que "muchas personas están muriendo en sus hogares o comunidades sin recibir atención médica, mientras el virus continúa propagándose antes de que se detecten los casos". "Con la aparición de casos en nuevas zonas que tienen poca o ninguna experiencia previa en la gestión de la enfermedad por el virus del Ébola, se necesitan urgentemente trabajadores sanitarios con formación específica, no solo dentro de los centros de tratamiento, sino también en las comunidades afectadas", ha insistido, en esta ocasión, la responsable de Emergencias de la entidad, Trish Newport.