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El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, ha atizado a la orden de Trump del lunes pasado para modificar las recomendaciones sobre vacunación infantil en Estados Unidos y ha defendido la seguridad de las vacunas, incluida la triple vírica (MMR), frente a las afirmaciones que vinculan la inmunización con el autismo.

Adhanom ha trasladado su posición en una publicación de la red social X donde sostiene que los recientes cambios en la política estadounidense de inmunización "no están alineados" con décadas de evidencia científica sobre "cuándo los niños son más vulnerables a las enfermedades, cuándo las vacunas ofrecen una mayor protección, cuántas dosis son necesarias y qué vacunas pueden administrarse conjuntamente de forma segura".

"Las vacunas no causan autismo"

Uno de los mensajes centrales del responsable de la OMS es la defensa de la seguridad de las vacunas. Adhanom afirma que la evidencia científica disponible es "inequívoca" y que las vacunas, incluida la vacuna MMR contra el sarampión, las paperas y la rubéola, "son seguras y no causan autismo".

El pronunciamiento llega después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, firmara el 10 de agosto una orden ejecutiva para revisar las recomendaciones de vacunación infantil y planteara cambios en el calendario de inmunización. Entre ellos, figura la intención de separar esta vacuna triple vírica cuando estén disponibles en Estados Unidos, algo que, según los expertos, puede suponer más citas, más retrasos en alguna dosis y mayores dificultades para completar las pautas recomendadas. Esto en un escenario en el que Estados Unidos se enfrenta ya a 2.465 casos de sarampión confirmados en 2026.

Así, en la misma línea, Adhanom también advierte de que "retrasar las vacunas o separar las dosis" sin una justificación médica no aumenta su seguridad y "puede dejar a los niños desprotegidos" frente a enfermedades prevenibles.

La OMS reclama decisiones basadas en la ciencia

El director general de la OMS recuerda que las recomendaciones internacionales, incluso las propias de la OMS, "sirven de referencia para los expertos nacionales", que tienen en cuenta "los patrones locales de enfermedades, los sistemas sanitarios y las necesidades de la población para determinar qué vacunas y calendarios son los más adecuados para su país".

En este sentido, defiende que las políticas de vacunación deben guiarse por una evaluación "rigurosa, independiente y transparente" de la mejor evidencia científica disponible y no por la "influencia política".