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El presidente de EEUU, Donald Trump, ha firmado una orden ejecutiva en la que establece una serie de recomendaciones para el calendario infantil de vacunación. Entre ellas, insta a que todos los niños reciban las vacunas necesarias para protegerse contra 11 enfermedades, una reducción con respecto a las 18 enfermedades recomendadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en 2024. Además, la orden aconseja dividir la vacuna combinada contra el sarampión, las paperas y la rubeola en tres dosis individuales para cada enfermedad.

Las vacunas que ya no se recomiendan para todos los niños, argumenta la administración estadounidense, pasan a formar parte de decisiones clínicas compartidas, "lo que garantiza que los padres tengan todas las opciones disponibles". Respecto a la división de la vacuna combinada, Trump defiende que administrar todas las vacunas en visitas médicas separadas brindará a los padres de "más opciones con respecto al momento y la frecuencia de la administración de esta vacuna". Algo cuestionado por los médicos, que han puesto en duda la escasa evidencia científica que respalde cambios tan drásticos.

El presidente de EEUU insiste en que las nuevas pautas "maximizan las opciones de los padres en materia de vacunación para sus hijos y alinean tres categorías de inmunizaciones infantiles con la evidencia científica y las mejores prácticas de países desarrollados similares". Sin embargo, tal y como remarcan los medios locales, los expertos en salud pública han expresado su preocupación por espaciar las vacunas, ya que puede aumentar el riesgo de que los niños contraigan una enfermedad prevenible mediante vacunación antes de su próxima visita al médico.

Aplicación del nuevo calendario vacunal en EEUU

La orden firmada por Trump insta a los estados a implementar los requisitos de vacunación escolar que consideren las Recomendaciones de Referencia sobre Vacunación Infantil y que echen un vistazo a sus leyes para reflejar dichas recomendaciones. Además, recomienda a todas las agencias federales que promuevan las comentadas recomendaciones basándose en sus competencias pertinentes, "para garantizar que los estadounidenses dispongan de la mejor información científica".

Esta orden es el reflejo del discurso del Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., que ha defendido el vínculo entre las vacunas y el autismo, algo que los científicos han desmentido repetidamente y que hasta el Ministerio de Sanidad de España, de la mano de Mónica García, ha negado a la mayor en varias ocasiones. Este mismo martes, la titular de la cartera ha criticado el paso dado por Trump en la red social X: "El negacionismo científico mata. Trump antepone su ignorancia y dogmatismo sobre la evidencia científica que protege la salud pública. No solo en EEUU, en los países en desarrollo ya cortó los programas de prevención frente a VIH, malaria y tuberculosis que se van a llevar miles de vidas por delante", ha asegurado García.

Vacuna del sarampión

La decisión del presidente estadounidense en torno a la vacuna combinada llega en pleno repunte del sarampión en EEUU, que el pasado mes de julio ya rebasó el total de casos de 2025, tal y como se hizo eco Redacción Médica. Los CDC advirtieron el mes pasado de que en los primeros siete meses de 2026 ya se habían confirmado 2.318 casos, una cifra que ya rebasaba el balance acumulado durante la totalidad del año anterior, cuando se contabilizaron 2.289.

La transmisión de este virus se encuentra en una fase acelerada y la falta de inmunización constituye un factor determinante, ya que en torno al 90 por ciento de los pacientes diagnosticados en los últimos informes no estaba vacunado o presentaba un estado de vacunación desconocido.

Además, la población infantil es la más afectada por el sarampión en EEUU. El grupo de edad más golpeado por la transmisión del sarampión es el de niños y adolescentes (es decir, el comprendido entre cinco y 19 años), que representa casi la mitad de los diagnósticos confirmados hasta julio de 2026. Los menores de 5 años constituyen el segundo sector de mayor vulnerabilidad relativa, en torno al 20 por ciento del cómputo global.