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La Administración Trump ha encontrado finalmente una figura capaz de sobrevivir a la trituradora política en la que se ha convertido su propio Departamento de Salud. El Senado de EEUU ha entregado el control de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) a la veterana militar Erica Schwartz, avalada por 51 votos frente a 44, cerrando así una etapa de parálisis institucional marcada por el escepticismo científico del secretario Robert F. Kennedy Jr.

La llegada de la nueva directora coincide con un brote activo de ciclosporiasis que exige una respuesta inmediata por parte de una agencia mermada tras los continuos relevos de personal. Las dudas sobre su verdadero margen de maniobra protagonizaron las recientes vistas de escrutinio parlamentario, donde los senadores le exigieron garantías concretas sobre su capacidad para blindar el consenso médico. Schwartz aclaró ante la Cámara que "nunca traicionará a la ciencia", aunque evitó concretar la estrategia que utilizará para frenar las continuas injerencias de Kennedy en las directrices de inmunización pública.

Apoyo conservador

Esta cautela discursiva despertó recelos iniciales entre los propios legisladores que debían evaluar su idoneidad técnica. El presidente republicano de la comisión y médico de profesión, Bill Cassidy, reclamó abiertamente una autoridad capaz de plantar cara a las declaraciones sin rigor que socavan la confianza ciudadana en la medicina preventiva. Tras un tenso intercambio, la candidata argumentó que el secretario de Salud le permitirá ejercer sus funciones con total autonomía, una concesión verbal que desbloqueó el respaldo del bloque conservador y sumó el único voto demócrata de la jornada emitido por el senador Tim Kaine.

Historial de ceses

El currículum de la nueva responsable se apoya en su experiencia previa como subdirectora general de Sanidad durante el primer mandato republicano y en su labor como jefa médica de la Guardia Costera. Su ratificación parlamentaria entierra un largo historial de desencuentros que arrancó cuando la Casa Blanca retiró la candidatura de David Weldon en marzo de 2025 al carecer de los apoyos necesarios. El puesto pasó entonces a manos de Susan Monarez, quien apenas logró mantenerse un mes en el cargo hasta que Kennedy ordenó su destitución fulminante por negarse a modificar las pautas oficiales de vacunación.