Mientras en España el debate sobre la falta de médicos de Familia y las listas de espera en Atención Primaria sigue sin resolverse, Andorra ha optado por una estrategia mucho más directa para captar y retener profesionales: subir lo que se paga por cada consulta y hacerlo, además, en un país donde la factura fiscal para el médico es una fracción de la española. El Principado ha aprobado esta semana un decreto que incrementa las tarifas médicas de la Caixa Andorrana de Seguretat Social (CASS) y crea, por primera vez, una tarifa diferenciada para la primera visita, tanto de médicos de referencia (el equivalente andorrano al médico de Familia) como de especialistas.
La medida, que entrará en vigor el 1 de septiembre, no es un hecho aislado, sino la última pieza de una estrategia que el Ministeri de Salut andorrano lleva meses desplegando ante un problema que comparte con España: la escasez de profesionales sanitarios, especialmente en Atención Primaria. La combinación de mejores honorarios por consulta médica y una fiscalidad mucho más ligera busca ser un aliciente y un atractivo para aquellos médicos que valoran trabajar al otro lado de la frontera.
¿Qué cambia exactamente en las tarifas médicas andorranas?
La propuesta de la ministra de Salut, Helena Mas, se vertebra en dos medidas previstas para la captación y retención de profesionales y para reforzar la Atención Primaria. La novedad más relevante es la creación de una tarifa específica para la primera visita, tanto de médicos de referencia como de especialistas, con un incremento de tres euros sobre la tarifa vigente hasta ahora.
Según detalla el propio Govern, la tarifa de la primera visita queda fijada en 34,41 euros para un médico referente (de los que 8,6 euros corren a cargo del usuario) y en 38,67 euros para un especialista (9,6 euros asumidos por el paciente). Paralelamente, la tarifa de la consulta con un médico generalista sube un 1% hasta los 31,41 euros, de los cuales el paciente asume 7,8 euros.
La ministra Mas ha justificado la medida apelando a una mejor adecuación entre la remuneración y la exigencia real del trabajo clínico. Según recoge el propio comunicado del Govern, la primera visita "requiere una dedicación más elevada e incluye actuaciones esenciales como la valoración inicial del paciente, la revisión de antecedentes clínicos, la orientación diagnóstica y el establecimiento del plan terapéutico". Esta nueva tarifa se aplicará tanto a los pacientes que consultan por primera vez como a aquellos que no hayan visitado al mismo profesional en los últimos siete años, según ha explicado la ministra.
El nuevo plan piloto de crónicos complejos
La misma sesión del Consell de Ministres en la que se aprobó la subida de tarifas dio luz verde a otra medida directamente relacionada: un decreto que regula una prueba piloto para la atención al paciente crónico complejo, impulsada por el Ministeri de Salut junto con el Servei Andorrà d'Atenció Sanitària (SAAS) y el Col·legi de Metges d'Andorra. Esta prueba piloto se iniciará el 1 de septiembre en el Centre d'Atenció Primària d'Andorra la Vella, situado junto a La Llacuna, con una duración prevista de doce meses.
El programa está dirigido a pacientes con pluripatología, enfermedad avanzada, múltiples ingresos hospitalarios o un uso frecuente del servicio de urgencias, y contempla un seguimiento continuado por parte de un equipo multidisciplinar, con un plan de intervención individualizado para cada paciente. El médico referente desempeña un papel central en este modelo, ya que será el encargado de coordinar toda la atención que reciba el paciente.
Lo relevante desde el punto de vista de la retribución es que este seguimiento adicional viene acompañado de una compensación económica específica para el médico referente. Según recoge el mismo comunicado del Govern, el ministerio abonará un importe adicional de 31,41 euros por cada visita de seguimiento realizada en el marco de la prueba piloto, hasta un máximo de cinco veces por paciente y año. Se trata, en la práctica, de una consulta doble, ya que a la tarifa habitual de seguimiento, que ya cubre la CASS junto con el paciente, se suma esa segunda cantidad de 31,41 euros que asume directamente el Ministeri de Salut.
A su vez, la medida afectará inicialmente a un grupo reducido: la prueba contempla la evaluación de 70 pacientes, cuyos médicos referentes son una veintena, y si los resultados son positivos, el Govern prevé extender el modelo al resto de la red de Atención Primaria del país.
Cómo funciona el sistema sanitario andorrano
A diferencia del modelo español, financiado mayoritariamente a través de impuestos y con acceso universal y gratuito en el punto de atención, el sistema sanitario andorrano se articula en torno a la CASS. Este es un organismo de seguridad social que reembolsa una parte del coste de cada acto médico, mientras que el paciente asume directamente otra parte en el momento de la consulta. De este modo, como recogen las cifras del propio decreto, de los 34,41 euros que cuesta la primera visita con un médico de referencia, la CASS cubre 25,81 euros y el paciente paga de su bolsillo 8,6 euros; en el caso del especialista, de 38,67 euros, el usuario asume 9,6 euros.
Este modelo de copago estructural convive con un sistema mixto de provisión, en el que buena parte de los médicos ejercen como profesionales liberales. Tanto es así que cobran directamente por acto médico según las tarifas que fija el Govern, un esquema muy distinto al de la sanidad pública española. En este sistema, el médico de Familia percibe un salario fijo con independencia del número de consultas atendidas. Es precisamente esa vinculación directa entre acto médico y retribución la que explica por qué una subida de tarifas como la aprobada esta semana repercute de forma inmediata en los ingresos del profesional, algo que no ocurre en el sistema público español.
Lo que cobra un médico en España por una consulta
Para dimensionar la diferencia, se puede tener en cuenta la sanidad privada española, el ámbito más comparable al modelo de acto médico retribuido que opera en Andorra. Según un baremo de 2023 elaborado por la Asociación Unión Médica Profesional (Unipromel), que agrupa a unos 10.000 profesionales de ejercicio libre en España, las retribuciones de los médicos de la sanidad privada española oscilan entre los 6,50 y los 20 euros por la primera consulta, según cada compañía aseguradora. Este dato está muy alejado de los entre 60 y 100 euros que reciben los facultativos en países como Alemania o Francia.
Según recoge esa misma asociación, esas cantidades brutas se reducen todavía más una vez descontados los gastos derivados de la propia consulta, como seguros, alquiler, suministros o personal. De esta forma, los honorarios netos por consulta en España pueden llegar a rondar apenas los 4 euros en las aseguradoras que menos pagan. Frente a esas cifras, los 34,41 euros que Andorra pagará a partir de septiembre por una primera visita de Atención Primaria representan una retribución varias veces superior a la que percibe un médico en la sanidad privada española por el mismo tipo de acto.
El sistema fiscal: la otra gran diferencia
Otro aspecto a tener en cuenta y que cobra gran importancia a la hora de atraer profesionales y empresas a Andorra es su fiscalidad. El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) andorrano se estructura en tres tramos con un tipo máximo del 10%. De este modo, los primeros 24.000 euros de renta anual están completamente exentos; entre 24.000 y 40.000 euros se tributa al 5%, y solo la parte que supera los 40.000 euros paga el tipo máximo del 10%.
En España, en cambio, la escala estatal general del IRPF para 2026 arranca ya desde el primer euro, con tipos que van del 9,5% al 24,5% solo en su tramo estatal, a los que hay que sumar la escala autonómica correspondiente a cada comunidad, lo que en la práctica sitúa el tipo marginal máximo español entre el 45% y el 54% para las rentas más altas, dependiendo de la comunidad autónoma.
La diferencia se traduce en cifras muy concretas para un profesional con ingresos medios-altos, como puede ser el caso de un médico. No obstante, el caso más popular es el de los 'influencers', muchos de los cuales han situado su sede fiscal en Andorra y que están bajo la lupa de la agencia tributaria. De este modo, para un mismo sueldo bruto de 80.000 euros, en España se pagarían entre 23.000 y 25.000 euros de IRPF, dependiendo de la comunidad autónoma de residencia, mientras que en Andorra la diferencia respecto a ese mismo sueldo sería de unos 20.000 euros.
Es decir, un médico con ese nivel de ingresos podría llegar a quedarse con una diferencia de decenas de miles de euros netos al año simplemente por residir fiscalmente al otro lado de la frontera, al margen ya de la propia diferencia en las tarifas por acto médico.
