África se mantiene en vilo por el ébola. El brote decretado el 15 de mayo en la República Democrática del Congo no deja de engrosar sus cifras. En concreto, el Instituto Nacional de la Salud Pública congoleño ha confirmado 62 nuevos casos en las últimas 24 horas, la mayoría en la provincia de Ituri. Además, la institución sanitaria ha registrado 32 defunciones a causa de la patología. Unos números que muestran la complicada situación que se vive en el cuarto país más poblado del continente.
La actualización de datos sobre esta crisis sanitaria eleva el número de contagios a 3.262 desde su inicio. Por su parte, las víctimas mortales ascienden a 1.437. De esta forma, la letalidad se sitúa en el 44 por ciento. No hay que olvidar que el ébola es una de las afecciones registradas más peligrosas, con una tasa media de mortalidad entre el 25 por ciento y el 90 por ciento, según la variante del virus. En particular, la cepa Bundibugyo -protagonista del brote- acostumbra a provocar la muerte de casi la mitad de los infectados.
Por ello, las recuperaciones de los contagiados resultan fundamentales. Según la información del Instituto Nacional de la Salud Pública, 12 personas han superado la enfermedad en las últimas 24 horas. En total, 583 positivos han sobrevivido al virus.
Actualmente, las autoridades del país africano vigilan a 326 personas sospechosas de haber contraído la patología y mantienen en aislamiento u hospitalización a otras 723. El objetivo es impedir la circulación de la patología, que asola principalmente a las provincias de Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur, Tshopo y Alto Uélé.
Complejidad asistencial
El brote de ébola todavía está lejos de ser controlado en la República Democrática del Congo. A la virulencia de la patología se une la debilidad de la infraestructura sanitaria nacional, con un acceso limitado a la atención médica y los servicios de diagnóstico y laboratorio y escasez de suministros, material sanitario, equipo de protección y otro tipo de recursos básicos para la contención del avance de la enfermedad.
Asimismo, los conflictos armados en la zona afectada por el brote complican el rastreo de contactos y la prevención y control de contagios. Una violencia que también sufre el personal sanitario en la región.
A su vez, la permeabilidad de las fronteras favorece el riesgo de propagación de la patología. En concreto, los desplazamientos poblacionales se llevan a cabo entre la República Democrática del Congo y países como Uganda, Sudán del Sur o Ruanda.
Por todos estos motivos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decretado el brote como Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional, al creer que el virus estaría superando la capacidad de respuesta del país africano. Desde España, el Ministerio de Sanidad ha señalado que el riesgo de contagio es muy bajo en territorio nacional. No obstante, desaconseja viajar a las áreas geográficas afectadas por el virus.
Uganda se libra del ébola
El otro país que había notificado casos de la mencionada afección era Uganda. Sin embargo, el brote habría llegado a su fin, según su Gobierno. El Ministerio de Sanidad del país africano ha confirmado que en los últimos 42 días no se ha notificado ningún positivo de ébola, tiempo que corresponde con el periodo de incubación de la patología.
En total, el virus deja dos fallecidos y 20 casos confirmados en Uganda. Una serie de contagios mayoritariamente importados de la República Democrática del Congo, donde todavía se libra la batalla contra el ébola.
