La incidencia de la diabetes tipo 2 a nivel mundial está modificándose de forma notable. Una investigación realizada en Inglaterra con datos de más de una década demuestra que los nuevos diagnósticos aumentan de forma sostenida entre los adultos jóvenes, especialmente en las mujeres. Por otra parte, las tasas permanecen estables o incluso disminuyen entre las personas de mayor edad. Los investigadores del estudio defienden que este cambio significa un importante reto para los sistemas sanitarios y consolida la necesidad de actuar antes sobre la obesidad y más factores de riesgo. Además, una de las conclusiones del trabajo es la apuesta por consolidar intervenciones más precoces e intensivas, centradas en promover hábitos saludables desde edades tempranas y en priorizar la pérdida de peso.
La investigación, publicada en la revista científica The Lancet, está basada en los registros del National Diabetes Audit de Inglaterra y publicada tras analizar la evolución entre 2011 y 2024. En este periodo de tiempo, se estudió la incidencia de la diabetes tipo 2 por edad, sexo y etnia en toda la población adulta.
El principal hallazgo conseguido es que la incidencia de diabetes tipo 2 crece de forma significativa en los adultos de 20 a 39 años. Entre el colectivo de 20 a 29 años, los nuevos casos aumentaron un 2,1 por ciento anual en hombres y un 3 por ciento anual en mujeres. Por lo que respecta al grupo formado por adultos de 30 y 39 años, el incremento fue del 1,3 por ciento anual en hombres y del 3 por ciento en mujeres. La diferencia principal se encuentra entre los mayores de 60 años, donde la incidencia descendió durante el mismo periodo.
Los autores destacan que este cambio de la diabetes tipo 2 supone un cambio epidemiológico importante, ya que tradicionalmente la enfermedad se asociaba a edades más avanzadas.
Las mujeres jóvenes, las más afectadas
Otro dato relevante de la investigación es que se identifican diferencias relevantes por sexo y origen étnico. Las mujeres de entre 20 y 29 años presentan tasas de incidencia superiores a las de los hombres de la misma edad, algo que no ocurre en el resto de los grupos. Pese a que los colectivos de origen asiático y africano continúan registrando las mayores tasas globales de diabetes tipo 2, el incremento también se observa entre la población blanca, lo que indica que la enfermedad ya no se concentra únicamente en los grupos tradicionalmente considerados de mayor riesgo.
La obesidad, uno de los principales motores
Otra de las conclusiones más relevantes es el aumento del índice de masa corporal (IMC) en el momento del diagnóstico. Los investigadores comprobaron que esta prueba ha aumentado en todos los grupos de población, aunque el crecimiento es casi el doble entre los menores de 40 años respecto a los adultos de mayor edad. Además, los jóvenes llegan al diagnóstico con un incremento aproximado de 2,5 kg/m² de IMC respecto al inicio del periodo analizado.
Para los autores, este dato demuestra que las generaciones más jóvenes están especialmente expuestas a los factores ambientales que favorecen la obesidad y, con ello, el desarrollo precoz de diabetes tipo 2.
Más complicaciones y mayor carga asistencial
Las principales conclusiones de la investigación son que desarrollar diabetes tipo 2 antes de los 40 años se asocia a una evolución mucho más agresiva que cuando tiene lugar en edades avanzadas. Debido a ello, este colectivo tiene un riesgo mayor de complicaciones cardiovasculares, renales y oculares, una reducción de la esperanza de vida y una mayor utilización de recursos sanitarios durante décadas.
Tras estos resultados, el trabajo finaliza que las estrategias actuales de prevención de la obesidad y la diabetes no están llegando de forma eficaz a la población joven. Por ello, desde el estudio se reclama la puesta en marcha de intervenciones más precoces e intensivas, centradas en promover hábitos saludables desde edades tempranas y en priorizar la pérdida de peso y, siempre que sea posible, la remisión de la enfermedad desde las primeras fases del diagnóstico.
