Aunque estos días Francia anda ocupada, sanitariamente hablando, por las consecuencias de las altas temperaturas, ya tiene puesto lógicamente un ojo en situaciones epidemiológicas que suelen venir con la llegada del otoño y el invierno; la principal es el virus de la gripe y su incidencia en grupos de riesgo como las personas de edad avanzada.
Por este motivo ha elevado una consulta a la Haute Autorité de Santé (HAS), -Alta Autoridad de Salud-, una institución pública independiente de carácter científico que asesora al gobierno, acerca de la conveniencia de dictar la obligatoriedad de vacunación para determinados grupos de población: las personas de 65 años o más que viven en residencias/centros colectivos y los profesionales de los sectores sanitario y sociosanitario.
Tras su análisis, la HAS considera que la vacunación contra la gripe para las personas de 65 años o más que viven en residencias debe seguir siendo recomendada, sin llegar a ser obligatoria. Sin embargo, para proteger a las personas más vulnerables, recomienda establecer la vacunación obligatoria contra la gripe para todo el personal sanitario, así como para los demás profesionales que trabajan en centros de salud o en centros sociosanitarios que albergan a personas mayores y que están en contacto con personas en riesgo de sufrir gripe grave, con una implantación prioritaria en las residencias de ancianos y unidades de cuidados de larga duración.
Según datos que aporta la HAS referidos a Francia, cada año la gripe estacional provoca un número elevado de hospitalizaciones y fallecimientos en personas mayores. De este modo, causó unas 53.000 hospitalizaciones (26.500 de ellas en personas de 65 años o más) en la temporada 2023-2024, y 92.000 hospitalizaciones junto a un exceso de mortalidad de unos 17.000 fallecimientos en 2024-2025. Nueve de cada diez muertes se producen en personas de 65 años o más, principalmente en las de 75 años o más.
Para estos científicos que asesoran al Ejecutivo galo, la carga de la gripe se ha infravalorado durante mucho tiempo debido a la falta o al escaso uso de pruebas diagnósticas antes de la pandemia de covid-19, pero también por el reconocimiento reciente del papel que desempeña la gripe en el empeoramiento de enfermedades crónicas, especialmente las cardiacas. Dado que la temporada de gripe se concentra en un periodo de 10 a 12 semanas, genera además una gran tensión en el sistema sanitario, hasta el punto de provocar medidas excepcionales (desprogramación de cirugías, planes de emergencia hospitalaria...). A esto se suman los riesgos —también infravalorados durante mucho tiempo antes de la pandemia— de transmisión del virus dentro de las instalaciones hospitalarias o sociosanitarias que acogen a personas vulnerables susceptibles de desarrollar formas graves. Este riesgo es aún mayor dado que el número de personas vulnerables es cada vez más elevado en los centros de salud, y ello en la totalidad de los servicios hospitalarios. En 2022, las personas de 65 años o más y las personas inmunodeprimidas representaban, respectivamente, el 58 % y el 11 % de los pacientes hospitalizados.
En este contexto, la HAS ha tenido en cuenta la cobertura de vacunación, que ya es elevada en las personas de 65 años o más que viven en centros colectivos (82,7 %), superando el umbral del 75 % recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). También ha valorado las reservas expresadas mayoritariamente por las partes interesadas y los expertos respecto a la obligación de vacunarse para estas personas. Del mismo modo, se consideraron los requisitos éticos que regulan la aplicación de una obligación de vacunación cuando afecta a residentes de Ehpad, instalaciones que constituyen auténticos entornos de vida.
La HAS hace un llamamiento para mantener las medidas de incentivo a la vacunación en las personas de 65 años o más y para reforzar el uso de medios de prevención complementarios. Los esfuerzos necesarios abarcan tanto el funcionamiento de los centros (buena ventilación de las estancias, aislamiento de personas enfermas...), como a todas las personas que acceden a ellos (uso de mascarilla, higiene de manos, uso de pañuelos desechables…).
Una obligación de vacunación anual progresiva para los profesionales, con el fin de proteger a los más vulnerables
En relación con los profesionales, la HAS recomienda establecer la vacunación anual obligatoria contra la gripe, por un lado, para todo el personal sanitario (asalariados y/o de ejercicio libre) y, por otro, para el resto de los profesionales de los centros sanitarios y sociosanitarios que albergan a personas mayores y que están en contacto con personas en riesgo de sufrir una forma grave de gripe. Por coherencia, la HAS recomienda aplicar esta misma obligación a los estudiantes de ramas médicas y paramédicas.
Para elaborar su dictamen, la HAS se basó principalmente en la magnitud de la carga sanitaria que supone la gripe estacional descrita anteriormente, pero también en el mayor riesgo de gripe en los profesionales y en la transmisión, en entornos sanitarios y sociosanitarios, de estos profesionales hacia las personas atendidas o residentes. También tuvo en cuenta la eficacia y seguridad de las vacunas contra la gripe y el beneficio esperado que tendría el aumento de la cobertura de vacunación en los profesionales sobre la salud de los pacientes. Asimismo, recuerda que ningún estudio ha identificado una alternativa a la vacunación que permita reducir la incidencia de la gripe en hospitales o residencias; las medidas de protección no sustituyen a la vacunación, aunque son complementarias a ella.
La HAS constató además que, a pesar de las recomendaciones existentes desde hace años y de las medidas de incentivo implementadas, la cobertura de vacunación contra la gripe entre los profesionales no aumenta y sigue siendo claramente insuficiente (20 % en hospitales y 21 % en residencias durante la temporada 2024-2025). Tuvo en cuenta la postura de la OMS, así como las experiencias internacionales (Finlandia y Estados Unidos), que demostraron la eficacia rápida y duradera de la vacunación obligatoria en profesionales para elevar las tasas por encima del 90 %. También valoró las encuestas francesas publicadas entre 2024 y 2025, que muestran que la mayoría de los profesionales y de la población general estaban a favor de esta medida para reforzar la seguridad de los cuidados. El deber de ejemplaridad, de deontología y de responsabilidad profesional, junto con la necesidad de garantizar la protección de los pacientes y la coherencia de los mensajes de salud pública transmitidos por el personal sanitario, fueron aspectos destacados por varias organizaciones profesionales consultadas por la HAS y tenidos en cuenta en el dictamen.
Despliegue prioritario y progresivo
La HAS recomienda la implantación prioritaria de esta obligación en las residencias de ancianos y en las unidades de cuidados de larga duración, dada la especial vulnerabilidad de los residentes debido a su edad (el 75 % tiene 75 años o más) y a su exposición a contactos muy estrechos, repetidos y prolongados con el personal de cuidados. Además, la vacunación les protege peor contra la gripe que a los profesionales, ya que la capacidad de respuesta inmunitaria disminuye con la edad (inmunosenescencia), con diferencias de eficacia que pueden oscilar entre 20 y 40 puntos según el año. Esto explica por qué una alta cobertura de vacunación en los residentes (82,7 %) no basta para evitar la aparición frecuente de brotes (clusters) en las residencias, asociados a un alto riesgo de formas graves y mortalidad en los residentes (6 % frente al 0,1 % en los cuidadores). Este riesgo se incrementa por la dificultad de aplicar ciertas medidas preventivas, como el uso de mascarilla durante las comidas y otras actividades cotidianas. Diversos estudios específicos en residencias muestran que la vacunación de los profesionales contribuye a proteger a los residentes, reduciendo las infecciones respiratorias y la mortalidad. Estos datos obligan a aumentar rápidamente la cobertura de vacunación de los profesionales que trabajan en residencias, insuficiente desde hace muchos años (21 % en 2024-2025).
En los demás centros afectados por la vacunación obligatoria (hospitales, otros centros sociosanitarios para personas mayores, consultas privadas...), la HAS recomienda un despliegue progresivo a lo largo de un periodo de dos años, prorrogable por un año más, dentro de un marco concertado que garantice la viabilidad y aceptabilidad de la medida. Este periodo permitirá definir en estos centros, y de forma acordada con los actores locales, qué profesionales estarán sujetos a la obligación y, dado el caso, las prioridades en función del perfil de los pacientes atendidos (riesgo elevado de formas graves). Se podrán llevar a cabo acciones similares en el ámbito de la medicina privada con la participación de actores locales y regionales. La HAS podrá ofrecer su apoyo científico para el buen desarrollo de esta fase.
Para optimizar la implantación de estas recomendaciones, la HAS subraya la necesidad de garantizar la disponibilidad de las vacunas, un sistema de vigilancia que permita la trazabilidad de las vacunaciones y la definición de un marco regulatorio adecuado.
