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La CEOE acaba de confirmar el fallecimiento de la presidenta de la Fundación y exministra de Sanidad entre agosto y noviembre de 2016, Fátima Báñez, como consecuencia del accidente ferroviario en Toledo, una vez recibida la confirmación oficial. "Fátima Báñez ha sido una figura fundamental en la marcha y modernización de CEOE y de su Fundación desde su incorporación en 2020. Su liderazgo, compromiso social y visión estratégica dejan una huella imborrable tanto en la organización como en todas las personas que han tenido la oportunidad de trabajar a su lado", ha trasladado en un comunicado en el que subraya "su calidad humana, su cercanía y su firme compromiso con los valores que han guiado su vida y su actividad profesional".

El panorama político español se despide así de Fátima Báñez (San Juan del Puerto, Huelva; 1967), una de las figuras clave de la gestión pública de la última década, que ha fallecido este miércoles tras el accidente entre dos trenes de alta velocidad en Toledo. Más allá de su indiscutible peso económico al frente del Ministerio de Empleo y Seguridad Social —donde tuvo que gestionar el mercado laboral durante una de las crisis más severas de la historia reciente de España— y del de Sanidad, su trayectoria dejó una impronta transversal que conectó de manera directa la estabilidad laboral con los pilares del Estado del Bienestar: la salud y la protección social.

Licenciada en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales, Báñez entendió temprano que la salud de los trabajadores y la sostenibilidad de los servicios públicos son caras de una misma moneda. Durante su etapa al timón de Empleo y Seguridad Social (2011-2018), su ministerio impulsó medidas de calado en el terreno asistencial orientadas a reforzar la red de seguridad de las familias, destacando la implantación del complemento de maternidad en las pensiones. Esta iniciativa reconoció por primera vez en el sistema de prestaciones la aportación demográfica de las madres trabajadoras, vinculando de forma directa la política de pensiones con la equidad social y el futuro del sistema sanitario y de cuidados.

Las medidas impulsadas desde el ministerio de Empleo y Seguridad Social afectaron a la gestión de las contingencias comunes y profesionales, así como a los procedimientos de incapacidad temporal y al control de las bajas laborales. Estas normativas y actuaciones de la Seguridad Social impactaron de manera directa en los procedimientos de gestión compartida entre las mutuas colaboradoras, el Instituto Nacional de la Seguridad Social y los servicios públicos de salud, configurando el marco operativo en el que operaban tanto los facultativos al emitir los partes de baja como los trabajadores en situación de convalecencia.

Un paso breve por el Ministerio de Sanidad

Su capacidad de gestión y su perfil institucional quedaron patentes durante el verano de 2016, cuando asumió de forma temporal las riendas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Desde agosto hasta noviembre de ese año, se hizo cargo de una cartera crítica para la vida diaria de los ciudadanos. En un momento de interinidad política y transición institucional, Báñez dio continuidad a las políticas públicas en el ámbito sanitario, velando por la cohesión territorial de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud y la atención a los colectivos más vulnerables. Su paso por este departamento demostró una versatilidad técnica poco común, compaginando el complejo engranaje de la Seguridad Social con la sensibilidad exigida por la sanidad pública y las políticas de igualdad.

Tras su etapa en la primera línea de la política nacional, trasladó esa misma vocación de servicio público y colaboración público-privada al ámbito empresarial y de la responsabilidad social, liderando la Fundación CEOE. Desde allí impulsó proyectos enfocados a la inserción laboral, la innovación social y el compromiso de las empresas con el bienestar de la ciudadanía.

Con su marcha, el sector público y el tejido socioeconómico español pierden a una política de largo aliento, dialogante y bregada en los momentos de mayor dificultad económica, cuyo legado permanece indisociablemente unido a la arquitectura de la protección social y sanitaria de la España contemporánea.