El 29 de noviembre habrá elecciones generales. La derrota parlamentaria de los decretos de vivienda fue lo que impulsó el adelanto electoral y, por ahora, todo apunta a que la crisis habitacional será el eje principal de la campaña. Eso sí, la sanidad podría ser determinante en el resultado de las votaciones. La preocupación por el sistema sanitario divide a los votantes: los de izquierdas son los más alarmados. Al menos, así lo recogen los datos del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). No obstante, son los votantes de los partidos regionalistas e independentistas los más preocupados por la situación sanitaria del país; en concreto, los del BNG y EH Bildu, seguidos de los de Sumar y ERC.
¿Cómo percibe la ciudadanía la situación de la sanidad en España?
La preocupación por la sanidad tiene un claro sello ideológico. A nivel nacional, apenas un 14 por ciento de los ciudadanos la sitúa entre los principales problemas del país. No obstante, en el plano personal la alarma crece: casi uno de cada cuatro encuestados lo vive como una preocupación. El diagnóstico se polariza a lo largo del espectro político. Mientras que en el bloque de izquierda la preocupación crece, con porcentajes del 22 por ciento en lo general y del 31 en lo personal, en el bloque de derecha la urgencia se reduce a menos de la mitad.
Esta fractura también se refleja a la hora de votar. Aquí, la izquierda regional e independentista sobrepasa incluso a las formaciones progresistas estatales. Los simpatizantes del BNG y EH Bildu, muestran una mayor preocupación sobre la situación sanitaria del país. Mientras, la preocupación personal alcanza su pico más alto entre los votantes abertzales y los de Sumar, superando el 35 por ciento. En el extremo opuesto, el electorado conservador tiene otras prioridades: menos del 10 por ciento de los votantes del PP y de VOX lo señalan como un problema nacional. Algo que comparten con las fuerzas nacionalistas y regionalistas de centro-derecha, como el PNV, Junts, Coalición Canaria o UPN, donde la inquietud por la sanidad es casi residual.
¿Y qué piensan de Mónica García?
La oposición entre bloques afecta también a la figura de la ministra de Sanidad, Mónica García. Seis de cada diez personas saben quién es. Sin embargo, su nota media se estanca en el 4,56, aunque con fracturas entre los votantes. Mientras que en la izquierda logra calificaciones holgadas que rondan el 6 y el 7, suspende entre los encuestados de centro. La caída es aún más fuerte en la derecha, donde sus notas se hunden. Este rechazo es evidente en los extremos: a nivel nacional, casi un tercio de quienes la conocen le otorga un "1" (muy mal). En la extrema derecha, más del 75 por ciento de los votantes le da la nota mínima.
Esta brecha se confirma en las urnas. Mónica García aprueba en todo el bloque progresista, con sus mejores notas en Sumar y el PSOE (más de un 6,5), seguidos por EH Bildu, BNG y ERC. En la derecha, el rechazo es absoluto: los votantes del PP, VOX y UPN la hunden con notas inferiores al 1,8.
