La sanidad vive momentos complejos en España. Aun así, no es el único lugar donde es necesaria la intervención del Estado. Por ello, el poder legislativo europeo ha actuado.
La Eurocámara ha aprobado una resolución sobre un plan de crisis de la Unión Europea para el personal sanitario basado en la sostenibilidad de los sistemas sanitarios y las condiciones laborales en el sector. Un texto que nace tras alcanzarse el consenso previo suficiente en la Comisión de Salud Pública y en la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales.
Las recomendaciones son claras: la sanidad debe reformarse desde arriba. Aunque sin dejar de mirar las condiciones y el bienestar de los profesionales. De hecho, la salud mental protagoniza gran parte de los puntos acordados. Entre ellos, el Parlamento Europeo plantea que la protección de la salud mental del personal sanitario se convierta en un indicador clave de rendimiento para los gestores. También se hace hincapié en la necesidad de abordar la alta prevalencia de agotamiento, la depresión y la ansiedad. En este sentido, los parlamentarios solicitan a los Estados miembros y al equipo de Ursula von der Leyen que garanticen la correcta aplicación de la Directiva marco sobre seguridad y salud en el trabajo para prevenir factores de riesgo laboral.
La resolución, aprobada por 514 votos a favor, 61 en contra y 33 abstenciones, pide a la Comisión Europea que desarrolle urgentemente una estrategia integral y a largo plazo para el personal sanitario con el fin de aumentar un millón de profesionales durante los próximos siete años, es decir, entre 2028 y 2034. De esta forma, según se formula en el texto, se cubriría el déficit estimado de sanitarios en toda la Unión Europea de alrededor de 1,2 millones.
Eso sí, esta estrategia debe estar en sintonía con "tendencias demográficas, tecnológicas y epidemiológicas que se centren en abordar la escasez, las condiciones de trabajo, la movilidad laboral, las brechas de competencias, la educación y formación y la mejora de recopilación de datos y la innovación", siempre respetando el principio de subsidiariedad, las competencias nacionales y la autonomía de los interlocutores sociales.
Residentes, sobrecarga laboral y una atención integral
Los recién graduados o los residentes son otros de los protagonistas de la petición europea. Concretamente, se insta a la Comisión y a Estados como España a promover y coordinar estrategias integradas destinadas a atraer a los jóvenes sanitarios, aparte de crear un programa de intercambio Erasmus independiente para las instituciones de educación y formación sanitaria.
Por otro lado, el Parlamento pide a Von der Leyen que desarrolle una herramienta estándar de la UE para medir la carga de trabajo de Enfermería, así como que el sector de la salud quede protegido de la agenda de desregulación ómnibus.
Asimismo, el texto aprobado en sede parlamentaria recomienda el desarrollo de estrategias sanitarias regionales integradas y un modelo de atención integral que abarque la atención hospitalaria, domiciliaria, comunitaria y ambulatoria. En este sentido, anima a los Estados miembros a estudiar modelos basados en la evidencia para la mejora "gradual" de las capacidades de los farmacéuticos en la gestión de pacientes con enfermedades crónicas.
Zonas de difícil cobertura y Atención Primaria
Sumado a ello, la resolución solicita la revisión de la Directiva sobre el reconocimiento de cualificaciones profesionales para incluir los formatos digitales y permitir una verdadera portabilidad y recomienda la introducción de incentivos para hacer atractivas las especialidades "raras" y las zonas de difícil cobertura, algo que llevan a la práctica muchos Servicios de Salud en nuestro país.
Se destaca también el perfil de las enfermeras de práctica avanzada para abordar la escasez de profesionales en zonas rurales y periféricas y se pone en valor la labor del personal auxiliar. Además, el Parlamento reconoce el potencial del Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EEDS) y pide medidas para capacitar a los profesionales en su uso eficaz y ético.
La Atención Primaria ocupa hasta un punto entero dentro de la resolución europea. En él, se pide un mayor apoyo para los médicos generales, enfermeras y odontólogos. También se reconoce el papel "crucial" de los farmacéuticos comunitarios y se destaca la importancia de garantizar su estrecha colaboración con equipos multidisciplinares de Atención Primaria, al tiempo que se integran psicólogos, fisioterapeutas, trabajadores sociales, enfermeras especialistas en Familiar y Comunitaria e incluso administrativos.
La aprobación de esta resolución supone una advertencia inequívoca para la Comisión Europea y los Estados miembros: el tiempo de las soluciones temporales ha terminado. Con la mirada puesta en el diseño del próximo marco financiero plurianual (2028-2034), el verdadero desafío será comprobar si este consenso político se traduce en presupuestos blindados, retribuciones justas y legislación vinculante que proteja a los profesionales.
