Publicada

La compleja situación que está sufriendo Ceuta desde los días 30 y 31 de julio de 2026, cuando miles de personas llegaron a la zona fronteriza y cruzaron tanto por los perímetros como a nado, bordeando los espigones, supone para Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad, una crisis humanitaria y “no una crisis sanitaria”. Además, el especialista ha publicado algunos datos para esclarecer el contexto sanitario en el que se encuentra Ceuta, reafirmando que “toda crisis humanitaria puede devenir en sanitaria en función de su evolución y resolución”.

Para Padilla, el actual sistema sanitario de Ceuta está manteniendo en todo momento la actividad asistencial normal programada “sin que haya habido cancelaciones por la situación”. Para ello, Padilla ha recordado que se ha activado “el Plan de Catástrofes, implementándose la creación de circuitos diferenciados, la apertura de puntos/horarios adicionales, la garantía de no cancelación de actividad programada y el incremento de personal sanitario”.

Con respecto al primer día tras la entrada de migrantes, el especialista ha afirmado que hubo un pico de “1.149 atenciones sanitarias, que de haberse mantenido habría colapsado todo. Sin embargo, las cifras bajaron a estabilizarse entre 300 y 400 asistencias diarias”.

En relación con la repercusión generada por la ocupación hospitalaria, el secretario de Estado de Sanidad ha afirmado que fue baja: “El Hospital Universitario de Ceuta cuenta con 175 camas y ahora tiene una ocupación en torno al 63 por ciento. De las camas ocupadas, solo 33 son por migrantes llegados en este paso de la frontera. De todas ellas, hay 2 de Pediatría, 3 de Obstetricia, 8 de Área Quirúrgica, 7 de Área Médica y 13 de Urgencias.

Un riesgo de salubridad a tener en cuenta

Tras este balance, Padilla ha confirmado que la sanidad pública ceutí “tiene capacidad de absorción de picos de demanda por una singularidad que no suele conocerse: desde el cierre de frontera de 2020 la actividad asistencial se ha reducido un 34 por ciento, mientras que el número de profesionales ha aumentado un 11,85 por ciento”. Con estos datos, el secretario de Estado de Sanidad ha confirmado que aumentar los profesionales mientras la actividad cae un tercio “no es algo que suela ocurrir con frecuencia. En Urgencias hospitalarias, la actividad ha caído un 17,3 por ciento mientras que se ha aumentado un 22 por ciento los facultativos”.

El facultativo no ha escondido que realmente existe un problema en Ceuta, debido a que existe “un riesgo fundamental ligado a la falta de salubridad de los enclaves donde se encuentran las personas migrantes a la espera de devolución, asilo o reparto en las comunidades autónomas”. En este sentido, Padilla ha confirmado que es “un riesgo pre-sanitario que es en el que todas las administraciones han de centrarse ahora, mientras se atiende la necesidad sanitaria de quienes la tengan; el objetivo fundamental es prevenir el desarrollo de otros problemas de salud mientras se resuelve la causa fundamental existente”. Debido a esta situación, la clave actual es “la salubridad de los lugares de estancia de los migrantes durante la resolución del proceso”.

En definitiva, Padilla ha asegurado que en Ceuta “no hay situación de colapso sanitario, pero sí hay una situación de importante tensión, de un innegable esfuerzo de los profesionales sanitarios y de necesidad imperiosa de resolver la situación de estas personas migrantes”.