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09 septiembre 2021. 13.40H
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La Psicología como ciencia y disciplina no tiene demasiado sentido si no es al servicio de las personas, de su bienestar, de los procesos de acompañamiento profesional serio, responsable y comprometido con la sociedad, en sus múltiples y muy variados escenarios que configuran y dan sentido a la vida cotidiana. Se ve intrínsecamente relacionada con los procesos por los que transitamos de modo cotidiano cada uno de nosotros, la familia, el trabajo, las relaciones interpersonales, la educación, el ocio, el deporte y la actividad física. Pero es una evidencia que es ampliamente conocida (y cada vez más reconocida) en todos los procesos que derivan de y tienen que ver con la ayuda a quien sufre y transita en espacios desfavorecidos y de vulnerabilidad y a quien se ve afectado/a por algún problema de salud mental.

Es en este contexto último, aunque no solo, donde se organizan y procesan de forma precisa y seria las intervenciones de la Psicología, en los diferentes niveles y ámbitos de los modelos de prevención en torno al terrible fenómeno de la conducta suicida.

Decir que el suicidio representa un muy grave problema de salud pública es un hecho incontestable. Como incontestable es, desgraciadamente, el tratamiento inadecuado del que viene siendo objeto por la sociedad en su conjunto y, claro, por el marco organizativo y administrativo de la que ésta se dota para habilitar nuestra vida personal y ciudadana en el sentido más puro del término.

Es imprescindible hablar del suicidio y superar el patrón simplista de mostrar los números en forma de incidencia e impacto el día internacional que toca. En este contexto donde se ubica, nuestro Colegio Oficial de la Psicología de Madrid al organizar el proyecto “Hablemos del…Suicidio”. La idea supone abrir el debate para visibilizar el fenómeno desde el patrón de la sensibilidad, de la responsabilidad, de la evidencia científica. También del compromiso con el dolor, el sufrimiento y la desesperanza de muchas personas. De quienes se ven inmersos, aquí y ahora en semejante discurso vital, quienes sufren y quienes sufren acompañando. Y cuidando.


Un millón de persona se quita la vida cada año


El Suicidio, la muerte autoinfligida o la muerte silenciada es, una realidad para el aproximado millón de personas que se quitan la vida en el mundo cada año, uno cada 40 segundos. En nuestro país se dataron por el INE 3671 fallecimientos por suicidio en el año 2019 (frente a los 3539 de 2018), 2619 hombre y 900 mujeres. Pero el drama del Suicidio, no termina con la persona que ha decidido quitarse la vida; continúa con los que viven dramáticamente en la presencia de la ausencia del fallecido: los supervivientes.

Desde Hablemos de Suicidio, deseamos aportar luz a una realidad silenciada, oculta, estigmatizada, y hacerlo con un enfoque integral, científico, actual, donde todos los agentes de prevención, desde profesionales de las diferentes áreas de la Psicología e integrantes del tercer sector, pongan voz a la necesidad de atender adecuadamente un problema de salud pública desde sus diferentes ejes de acción. En Hablemos de Suicidio, tratamos de la muerte para engrandecer la vida, con el máximo rigor, ciencia, respeto y sensibilidad. Porque hablar del suicidio, responsablemente, alejados de la ominosa traza de lo escabroso y mórbido, permite afianzar los espacios de visibilidad de las salidas, de la esperanza. Del adecuado trato, en todos sus ámbitos y facetas.