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Opinión > Desde el ángulo directivo

Dominación-imposición como inadecuada vía de gestión en la Sanidad

Por Concepción Ceballos, técnica asesora del Servicio de Cartera y Nuevas Tecnologías de Castilla y León
Lunes, 02 de octubre de 2017, a las 12:30
Sea la autodeterminación ese proceso que transgrede y muta en su camino hacia la dominación-imposición de las formas institucionales que llega a la escuelas, iglesias, municipalidades, partidos políticos, ideologías, corporaciones y centros de salud con urnas fuera de la ley con pacientes que demandan atención.

Sea la dominación-imposición en fin, la inadecuación de la toma de decisión en la imposición a la Sanidad de una Comunidad, limitada por la incertidumbre de una decisión política en sí misma, poco eficaz al no incorporar todos los posibles valores, ética y respeto, alternativas, información y presunción de resultados.

Sea la dominación-imposición en fin la determinación de creer en mi principio fundamental, no en el principio fundamental, el paciente y su derecho, quien interpreta la "información que tiene valor", el poder de imponer, no a los ciudadanos que deben ser satisfechos en su necesidad de salud, y sí imponer la cordura de que este ciudadano encuentre su centro, su lugar de respuesta en salud, ajeno a un conflicto político no autosatisfecho.

Sea la dominación-imposición en fin, aquélla que no es la que históricamente, desde un principio, el de la beneficencia, que expresaba el bien del paciente, el bienestar y la satisfacción de sus intereses, en un contexto de la ética judicial que está íntimamente ligada a la independencia judicial, y es difícil hablar de la autodeterminación sin referirse a la ética e independencia judicial sin que perjudique el bien del paciente.

Sea la dominación-imposición en fin, la que irrumpe en la relación médico-paciente en la práctica clínica en una decisión desinformada que tendrá un mail resultado y es una mala decisión.

Sea la dominación-imposición en fin, no un camino a seguir entre varias opciones o una actitud a tomar, tampoco un criterio o una afirmación con la correspondiente negación. No es una decisión. Es una imposición a la Sanidad y a sus profesionales, es una imposición a la Sanidad y a los ciudadanos. Una dominación que minimiza las ventajas y maximiza los inconvenientes, minimiza los beneficios y maximiza el coste.

Es la dominación-imposición en fin, el desprecio a la autonomía del paciente, pues, una violación a los derechos del paciente y una transgresión ética y legal, e inútil responsable del destino de ciudadanos que acudan a su centro de salud, en un sinsentido de preguntas y respuestas ante el estímulo de éxito o fracaso de esa imposición.
 
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