Hace apenas seis meses comenzamos una nueva etapa en Redacción Médica con una idea muy clara: contribuir a mejorar nuestro modelo de asistencia sanitaria y sociosanitaria.

Lo dije entonces y lo sigo pensando ahora. España tiene un gran modelo asistencial, pero también tiene enormes desafíos por delante que no se van a resolver solos sino que necesitan acciones de reforma firmes, urgentes y sin titubear, para salir de una situación de deterioro en el cuidado a las personas que cada vez es más evidente.

Para afrontar estos desafíos necesitamos información rigurosa, en la que los datos superen al relato, transparencia, capacidad de autocrítica y, sobre todo, espacios de encuentro donde podamos debatir con libertad, escuchar opiniones diferentes y construir propuestas que nos permitan avanzar. Siempre y sobre todo avanzar hacia un futuro en el que las coincidencias, entre unos y otros, son mucho mayores que las discrepancias.

Ese fue el propósito que me llevó a involucrarme personalmente en este proyecto. Redacción Médica se ha ganado durante años el reconocimiento de los profesionales y las instituciones sanitarias y, sin duda, aprovechar esa posición de referencia y dominio absoluto -según los medidores oficiales- dentro de la prensa sectorial era dar un paso muy significativo.

Para ello además elegimos un comité editorial constituido por gente del más alto prestigio en sus ámbitos y con sensibilidades diferentes. Ellos son los que tienen - y así lo están haciendo - que marcar las líneas a seguir en esa reforma del modelo. Porque, además de contar lo que sucede en nuestra sanidad, queremos ayudar a reflexionar sobre lo que debería suceder. Que Redacción Médica sea el lugar donde, como dice su eslogan, “se decide el debate sanitario”

Durante estos primeros seis meses hemos tratado de avanzar en esa dirección, dando voz a diferentes sensibilidades, impulsando conversaciones sobre los grandes retos del sector y defendiendo una forma de entender la información sanitaria basada en el rigor, la independencia y el pluralismo.

Y hay algo que considero especialmente importante: la sanidad española es mucho más que la suma de sus estructuras públicas y privadas. Es el resultado del trabajo de cientos de miles de profesionales, de la iniciativa de numerosas organizaciones y empresas, y de una capacidad de innovación y desarrollo que debemos aprender a valorar mucho más.

En ese contexto nacen los Premios Minerva, cuya primera edición celebraremos el 16 de noviembre y que, por primera vez en la historia de la publicación, pretenden reconocer la aportación de las empresas, organizaciones y directivos del sector sanitario privado que, con su iniciativa, su capacidad de gestión, su inversión y su compromiso, contribuyen al desarrollo de nuestra sanidad.

Un sector que genera empleo, impulsa la investigación y la innovación, desarrolla infraestructuras asistenciales y participa de forma decisiva en la atención sanitaria de millones de ciudadanos. Un sector cuya contribución merece ser reconocida por lo que aporta al conjunto de la sociedad, más allá de debates ideológicos que demasiadas veces nos impiden valorar las cosas por su impacto y sus resultados.

Los Premios Minerva nacen precisamente con esa vocación: poner en valor a quienes hacen avanzar nuestra sanidad, reconocer el talento y la iniciativa y dar visibilidad a proyectos y trayectorias que pueden servir de ejemplo para otros.

Y quiero subrayar algo que para mí es fundamental: este reconocimiento debe ser perfectamente compatible con la independencia editorial y es por eso por lo que estos galardones no tienen patrocinio alguno y el jurado, meticulosamente seleccionado, ha tenido libertad para seleccionar desde el inicio cuáles son los candidatos y los ganadores de las diferentes categorías. Porque precisamente el valor de Redacción Médica, en esta nueva etapa, es su capacidad para informar sin condicionamientos ni servidumbres. Informar con libertad.

Seis meses después, se puede apreciar que ya hemos realizado muchos cambios en el periódico pero sabemos que seguimos teniendo mucho trabajo por delante.

No pretendemos tener todas las respuestas, ni mucho menos que todo el mundo comparta nuestras opiniones. Aspiramos a algo bastante más útil: que Redacción Médica sea un lugar donde se puedan plantear las preguntas adecuadas, contrastar ideas y contribuir a encontrar soluciones.

Los Premios Minerva son una expresión más de ese compromiso.

Porque reconocer a quienes hacen bien las cosas, aprender de ellos y darles visibilidad también es una forma de mejorar nuestro modelo de asistencia sanitaria y sociosanitaria.

Y ese sigue siendo, seis meses después, nuestro único propósito.