El malestar de los profesionales sanitarios se ha convertido en uno de los grandes problemas de los sistemas de salud europeos. El estudio MeND de la OMS Europa (2025), con más de 90.000 respuestas de médicos y enfermeras de 29 países, identifica una situación preocupante: aproximadamente uno de cada tres participantes presentaba síntomas depresivos y entre el 11 % y el 34 % se planteaba abandonar su puesto de trabajo.

Pero el mismo estudio ofrece un dato revelador: tres de cada cuatro médicos y dos de cada tres enfermeras siguen encontrando un fuerte sentido y propósito en su trabajo. Quizá el problema no sea que los profesionales hayan perdido su vocación, sino que encuentran cada vez más dificultades para ejercerla.

Las condiciones laborales —retribuciones, jornadas, guardias y cargas de trabajo— son fundamentales, pero no bastan. Un estudio reciente de la Fundación Galatea y la Universitat Oberta de Catalunya sobre los factores protectores frente al burnout destaca la importancia del reconocimiento, el buen trato, la autonomía y la cohesión de los equipos.

En la misma dirección apuntan investigaciones internacionales de Mayo Clinic (2009) y Stanford Medicine (2025), que relacionan el bienestar profesional con la posibilidad de dedicar tiempo a las actividades que dan sentido a la profesión y con una cultura organizativa que favorezca el reconocimiento, el liderazgo y la realización profesional.

Todos estos estudios apuntan a una misma conclusión: el malestar profesional no depende únicamente de las condiciones laborales, sino también de las dificultades que encuentran los profesionales para ejercer su profesión de acuerdo con sus conocimientos, su criterio y sus valores. En definitiva, de cómo las organizaciones favorecen o dificultan el ejercicio del profesionalismo.

Del bienestar al profesionalismo

Hablar de profesionalismo es hablar de algo más que conocimientos técnicos o cumplimiento de obligaciones laborales. Es hablar del compromiso con los pacientes y con la sociedad. De valores como la empatía, la compasión, el respeto y el cuidado de las personas. Una dimensión ética y humana de la profesión que va más allá de los contratos laborales, pero que constituye una parte esencial de la buena práctica sanitaria.

Sin embargo, este compromiso personal debe ejercerse hoy en el seno de organizaciones cada vez más complejas. La medicina moderna exige trabajar en organizaciones capaces de coordinar profesionales, establecer procesos compartidos y mecanismos de evaluación y control. Gracias a ello, nuestros sistemas sanitarios han alcanzado una capacidad de diagnóstico, tratamiento y curación inimaginable hace unas décadas. La paradoja es que estas mismas organizaciones, que han hecho posible una asistencia más eficaz y segura que nunca, pueden convertirse también en un obstáculo para el pleno desarrollo del profesionalismo.

El reto no consiste en renunciar a los mecanismos que garantizan la eficacia y la seguridad, sino en hacerlos compatibles con la capacidad de los profesionales para ejercer su propio juicio, autorregular su trabajo y asumir responsabilidades. Se trata, en definitiva, de construir organizaciones que, además de coordinar y gestionar la actividad asistencial, preserven y potencien el compromiso profesional con los pacientes y con la sociedad.

La literatura internacional ha formulado esta responsabilidad institucional con claridad. La Charter on Professionalism for Health Care Organizations (Egener y colaboradores, 2017) recuerda que el profesionalismo no puede exigirse únicamente a las personas: requiere también compromisos de las organizaciones. Durante mucho tiempo lo hemos entendido como un pacto entre profesionales y sociedad. Hoy es necesario incorporar un tercer actor: las organizaciones sanitarias.

Organizaciones Comprometidas con el Profesionalismo

De esta reflexión nace la propuesta que CAIROS ha impulsado bajo el nombre de Organizaciones Comprometidas con el Profesionalismo (OCP). Organizaciones que asumen explícitamente la responsabilidad de crear las condiciones para que sus profesionales desarrollen plenamente sus competencias y ejerzan una autonomía responsable.

El modelo se apoya en tres principios: propósito compartido, que permite a los profesionales identificarse con los objetivos de la organización y compartir el sentido de su trabajo; reconocimiento, que supone valorar a los profesionales no solo por el trabajo que realizan, sino por el conocimiento, el criterio y el compromiso que aportan; y confianza, que implica confiar en su juicio y responsabilidad, promoviendo unas buenas prácticas basadas en la autonomía responsable y la evaluación, y no exclusivamente en el control.

Estos tres principios deben reflejarse en la manera de organizar el trabajo, gestionar los equipos y relacionarse con los profesionales. Para llevarlos a la práctica, la propuesta OCP identifica seis dimensiones de actuación:

1. Organización del trabajo. Diseñar procesos y responsabilidades que permitan utilizar plenamente las capacidades profesionales. Supone revisar tareas de escaso valor, cargas administrativas y circuitos que consumen tiempo clínico; organizar el trabajo alrededor de las necesidades de las personas, no solo de las exigencias internas del sistema.

2. Información, evaluación y feedback. Aplicar el principio del «mínimo registro viable» para disponer de la información imprescindible que permita alcanzar los objetivos de evaluación, aprendizaje y mejora, tanto de los profesionales como de la organización.

3. Autonomía y participación. Reconocer espacios efectivos para el juicio clínico, la adaptación de los procesos y la participación en las decisiones que afectan a la asistencia. No significa autonomía sin límites, sino capacidad de decidir con responsabilidad, dentro de objetivos compartidos y con rendición de cuentas.

4. Liderazgo. Promover liderazgos que faciliten el trabajo de los equipos, generen confianza, escuchen a los profesionales y movilicen su conocimiento. Un buen liderazgo no se limita a supervisar: identifica obstáculos, ayuda a resolverlos y crea las condiciones para que los profesionales puedan dar lo mejor de sí mismos.

5. Desarrollo profesional. Crear oportunidades reales de aprendizaje, crecimiento, innovación y aprovechamiento del talento. Incluye acompañar trayectorias profesionales, compartir buenas prácticas y facilitar que las nuevas competencias se incorporen a la actividad cotidiana.

6. Cultura y vinculación. Construir entornos de respeto, cooperación y buen trato, donde los profesionales se sientan parte de un proyecto común. La cohesión de los equipos, la colaboración entre disciplinas y el sentido de pertenencia son condiciones esenciales para sostener el compromiso profesional.

Las condiciones laborales dignas son una condición necesaria y transversal para todo ello, aunque no sustituyen estas seis dimensiones organizativas. Una OCP no debería definirse por lo que declara, sino por las condiciones que realmente ofrece a sus profesionales.

En el marco de CAIROS, la iniciativa OCP seguirá la misma metodología que estamos aplicando en otras iniciativas: contrastar la propuesta con los profesionales y las entidades del sector y abrir una convocatoria de organizaciones que quieran participar voluntariamente y desarrollar pruebas de concepto, con planes de acción adaptados a cada organización y acordados con sus profesionales. La evaluación de estas iniciativas, en colaboración con la Dirección General de Profesionales de la Generalitat de Catalunya, permitirá identificar qué actuaciones funcionan y, si los resultados son positivos, avanzar hacia su generalización y un posible modelo de acreditación de Organizaciones Comprometidas con el Profesionalismo.

Una responsabilidad compartida

El profesionalismo es, ante todo, una responsabilidad de los profesionales, pero también de las organizaciones que deben hacerlo posible. No podemos exigir compromiso, criterio y responsabilidad profesional sin ofrecer las condiciones necesarias para ejercerlos plenamente. El futuro del profesionalismo sanitario exige un doble compromiso: profesionales dispuestos a asumir su responsabilidad y organizaciones comprometidas con crear las condiciones para que puedan ejercerla.

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Referencias esenciales

OMS/Europa (2025). Estudio MeND sobre la salud mental de médicos y enfermeras en Europa.

Fundación Galatea / Universitat Oberta de Catalunya (2026). Estudio sobre factores protectores frente al burnout en profesionales sanitarios.

Egener, B., et al. (2017). Charter on Professionalism for Health Care Organizations. Academic Medicine.

Shanafelt, T. D., et al. (2009), Mayo Clinic, Archives of Internal Medicine; Stanford Medicine (2025), Academic Medicine. Estudios sobre trabajo significativo, cultura organizativa y bienestar profesional.