Tradicionalmente, los análisis de la demanda asistencial en Atención Primaria se han centrado en el estudio de la actividad: número de consultas, frecuentación, visitas domiciliarias, contactos no presenciales o derivaciones. Sin embargo, este enfoque encierra, en cierta medida, un error conceptual: se analiza la demanda a partir de la actividad que genera, cuando ambas representan realidades diferentes.

La actividad asistencial es el resultado de un proceso en el que intervienen tanto los problemas de salud de la población como las decisiones de los pacientes, las actuaciones de los profesionales y el propio modelo organizativo. Por tanto, estudiar su evolución permite conocer la carga de trabajo que asume Atención Primaria, pero no necesariamente comprender qué está impulsando la demanda que llega a sus servicios.

El origen de la demanda se encuentra en los problemas de salud de la población, aunque su aparición puede traducirse o no en la visita al profesional sanitario público. Entre ambas situaciones intervienen la percepción de enfermedad, las circunstancias personales y sociales y la decisión de solicitar atención sanitaria en el ámbito público, que es lo que estamos estudiando.

Una vez que el paciente entra en el sistema, las decisiones clínicas y la organización de los servicios determinan buena parte de la actividad posterior: pruebas diagnósticas, tratamientos, seguimientos, revisiones o derivaciones.

Por tanto, problemas de salud, demanda y actividad asistencial son realidades relacionadas, pero diferentes. Distinguirlas es esencial para comprender la evolución de la presión asistencial y, sobre todo, para identificar sobre qué factores podemos actuar para gestionarla.

Cada vez más personas presentan problemas de salud

Los datos de España muestran una evolución que merece nuestra atención.

Entre 2016 y 2024, el número de personas con problemas de salud registrados en Atención Primaria pasó de 37,4 a 43,8 millones. Pero lo más significativo es que su proporción sobre el conjunto de la población aumentó del 81,4 % al 91,2 %.

No estamos, por tanto, únicamente ante un crecimiento demográfico. Cada vez es mayor la proporción de población con problemas de salud registrados en Atención Primaria.

Pero hay un segundo fenómeno todavía más relevante. Durante ese mismo periodo, el número de problemas de salud registrados pasó de 311,7 a 429,4 millones, un crecimiento considerablemente superior al del número de personas que los presentan.

Como consecuencia, la media de problemas registrados por persona pasó de 8,33 a 9,80.

Es decir, no solo aumenta el número de personas con problemas de salud, sino también el número de problemas que acumula cada una de ellas.

Una demanda cada vez más diversa

Pero el volumen de problemas de salud es solo una parte de la explicación. Para comprender la demanda también necesitamos conocer su composición, porque no todos los problemas generan las mismas necesidades de atención.

La casuística registrada en Atención Primaria muestra la extraordinaria amplitud de su ámbito asistencial. En 2024 encontramos, entre otros, más de 9,3 millones de registros de dermatitis, cerca de 8 millones de síndromes lumbares y cervicales, 6,3 millones de problemas relacionados con dolor digestivo, 4,9 millones de artrosis o 3,7 millones de asma. A ello se suman 6,6 millones de registros de neoplasias de diferentes tipos.

Son problemas de naturaleza, gravedad y evolución muy diferentes, que pueden requerir desde una intervención puntual hasta procesos prolongados de diagnóstico, tratamiento, seguimiento y coordinación asistencial.

Además, el crecimiento de los problemas de salud no se limita a las enfermedades crónicas ni puede explicarse exclusivamente por el envejecimiento de la población.

Entre 2016 y 2024 aumentaron los problemas psicológicos un 54,8 %, los relacionados con el metabolismo y la nutrición un 50,1 % y los digestivos un 44,6 %. Especialmente llamativo resulta el incremento del 130,8 % de los problemas sociales registrados, que pone de manifiesto cómo Atención Primaria recibe también necesidades que trascienden la enfermedad estrictamente clínica.

Esta diversidad plantea una cuestión importante: no estamos únicamente ante una demanda potencialmente mayor, sino también ante una demanda de composición diferente, cuya respuesta difícilmente puede organizarse mediante soluciones homogéneas.

Comprender la demanda para gestionar la actividad

Naturalmente, no todos los problemas tienen la misma gravedad, persistencia o capacidad para generar demanda asistencial. Por otra parte, no toda la actividad responde a una solicitud espontánea del paciente. Los programas preventivos, los controles periódicos y el seguimiento de enfermedades crónicas generan una actividad que nace de las propias decisiones profesionales y organizativas.

Esto significa que el volumen de actividad no depende exclusivamente del número de problemas de salud, sino también de su casuística y de cómo el sistema sanitario decide responder a ellos.

Conocer qué problemas están aumentando, cuántos se acumulan en las mismas personas, cómo evolucionan y qué necesidades asistenciales generan constituye, por tanto, el punto de partida para comprender la demanda.

A partir de ahí podemos analizar cómo esas necesidades se transforman en actividad y qué parte de esa actividad está condicionada por el modelo organizativo: quién atiende al paciente, dónde, mediante qué modalidad, con qué capacidad resolutiva y con qué necesidades de seguimiento o derivación.

Es precisamente en esa relación entre demanda y organización donde encontramos una parte importante de las oportunidades para mejorar la eficiencia de Atención Primaria.

Una perspectiva diferente para planificar Atención Primaria

El debate sobre Atención Primaria suele centrarse en cómo responder al aumento de la actividad: más profesionales, mayor capacidad asistencial, nuevas modalidades de consulta o cambios en la organización del trabajo.

Pero estas respuestas deberían apoyarse en un conocimiento más preciso de las necesidades sanitarias de la población y de su evolución.

Los datos muestran que aumenta el número de personas con problemas de salud, que cada una acumula más problemas registrados y que la composición de estos también está cambiando.

Por tanto, no basta con conocer cuánto crece la actividad asistencial. Necesitamos comprender qué está ocurriendo con los problemas de salud que están en su origen y cómo nuestros modelos organizativos transforman esas necesidades en actividad.

Solo desde ese conocimiento podremos avanzar hacia modelos de gestión de la demanda capaces de ofrecer respuestas diferenciadas, adecuadas a las necesidades de los pacientes y compatibles con una utilización eficiente de los recursos disponibles.

Porque la cuestión para el futuro de Atención Primaria no es únicamente cuánta actividad tendremos que atender, sino qué demanda está creciendo y cómo debemos organizar nuestra respuesta para atenderla adecuadamente.

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Los datos proceden del estudio 'Sentirse enfermo. Los problemas de salud como origen de la demanda en Atención Primaria. 2016-2024', elaborado por Enclave Salud en el marco del Proyecto Venturi, con la colaboración del Círculo de la Sanidad en su difusión y debate. Fuente de los datos de casuística: Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (BDCAP), Ministerio de Sanidad.