En el complejo entramado de la sanidad pública española, pocos problemas afectan de forma tan directa y dolorosa a la vida cotidiana como las listas de espera.

Detrás de cada cifra hay personas que aguardan meses para una consulta con el especialista, para una prueba diagnóstica crucial o para entrar en un quirófano. Sin embargo, abordar esta realidad exige algo tan elemental como imprescindible: un criterio de medición homogéneo entre el ministerio y todas las comunidades autónomas.

Sin métricas comparables, transparentes y unificadas, resulta imposible diagnosticar con precisión la magnitud del problema, diseñar soluciones eficaces o garantizar que el código postal no determine la celeridad con la que se atiende a un enfermo.

Por eso resulta incomprensible e injustificable la suspensión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud en el que, precisamente, se iba a abordar esta cuestión prioritaria. Cancelar o posponer este foro de debate interadministrativo frena de nuevo de golpe la posibilidad de establecer reglas del juego comunes.

"La falta de equidad en el acceso a las consultas externas, las pruebas de diagnóstico y las intervenciones quirúrgicas fragmenta el principio esencial de igualdad que debe regir nuestro sistema sanitario"

No es la primera vez que sucede. Cuando no lo aplaza uno, lo aplaza otro, y siempre está la promesa de que pronto se abordará, que ya queda menos.

El paciente se adentra en el castillo de Kafka. El ministerio y las consejerías proyectan una ilusión de poder arreglar la situación, pero cuando se acerca el momento, todo se torna terrenal, caótico, indescifrable por una burocracia que se escapa al entendimiento del ciudadano y que lo deja en un laberinto en el que no encuentra salida a este terrible problema.

Lamentablemente, la impresión que se traslada a la opinión pública es la de una inercia calculada. Parece que las distintas administraciones, independientemente de su signo político, prefieren dilatar indefinidamente una reforma metodológica que las exponga a la comparación o a la fiscalización pública.

"Un país no puede permitirse que la salud y el bienestar de sus ciudadanos sigan atrapados en la casilla de salida por la falta de voluntad"

Mientras el debate político se posterga y la burocracia se eterniza, quienes sufren las consecuencias son los pacientes y la sociedad en su conjunto. La falta de equidad en el acceso a las consultas externas, las pruebas de diagnóstico y las intervenciones quirúrgicas fragmenta el principio esencial de igualdad que debe regir nuestro sistema sanitario.

Un país no puede permitirse que la salud y el bienestar de sus ciudadanos sigan atrapados en la casilla de salida por la falta de voluntad para medir, coordinar y actuar con la urgencia que la situación requiere.