Kairós, en la mitología griega, es el dios menor del tiempo oportuno, el que propicia la ocasión para mejorar la vida. En la mitología romana se denominaba Occasio o Tempus.

En estos últimos días Redacción Médica ha publicado una interesante entrevista mediante la cual nuestro respetado amigo Manel Castillo, presidente del Comité de Evaluación, Innovación y Reforma Operativa del Sistema de Salud de Catalunya (Cairos) da cuenta de los resultados conseguidos y de los obstáculos a los que se ha enfrentado esta iniciativa de transformación de la sanidad pública catalana en estos dos primeros años del proyecto.

Es conocida, puesto que hemos tenido la oportunidad de declararla en diversas ocasiones, nuestra coincidencia con la pertinencia de la mayoría de las medidas propugnadas por el comité (1, 2, y 3) , que no excluye, sin embargo, cierto escepticismo acerca de su real potencialidad transformadora para mejorar la capacidad del sistema en aras de una respuesta efectiva, eficiente, equitativa y segura, a las justas necesidades y a las apropiadas demandas de la ciudadanía en este primer tercio del siglo XXI.

Desconfianza que, en parte al menos, parece compartir el propio Dr. Castillo, cuando tras mostrar su satisfacción por algunos de los resultados obtenidos inicialmente con la experiencia de los CSIR (Centros de Salud Integral de Referencia) que, recordemos, trata de demostrar que es posible mejorar sustancialmente la accesibilidad del ciudadano, la satisfacción de los pacientes y profesionales, y la calidad de los resultados clínicos, mediante un modelo de mayor autonomía organizativa, flexibilidad de competencias y colaboración socio-sanitaria, afirma que es indispensable “... transformar la naturaleza jurídica y operativa de nuestras organizaciones: debemos evolucionar decididamente de los esquemas rígidos de la administración pública hacia modelos flexibles de gestión pública”. Porque, como señala un poco más adelante “Los dos grandes cuellos de botella son la velocidad y la profundidad de los cambios. El marco regulatorio y administrativo impone unos mecanismos tan burocráticos y complejos que ralentizan de forma inevitable cualquier proceso de transformación”.

Lo que comporta, en nuestra opinión, la necesidad de unas políticas públicas que transciendan ampliamente los ámbitos de la organización y gestión de los servicios sanitarios en los que se ubica el proyecto y entren de lleno en el terreno de los cambios estratégicos en los que deberían basarse unas nuevas políticas de salud, no solamente sanitarias.

En este sentido, reconociendo con Cairos, que la solución a los problemas del sistema no puede limitarse exclusivamente a la inyección de más recursos económicos y humanos y sobre todo que resulta imprescindible una auténtica coordinación, incluso tal vez la integración, siempre que sea funcional y sin subestimar que, en ocasiones, la fragmentación interna misma da al traste con un desempeño adecuado de la organización y gestión de los sectores sanitario y social, lo cual, con ser un paso positivo, nos tememos que no contribuiría suficientemente a la mejora de la calidad de vida y la salud de las personas y de las poblaciones si no forma parte de un proceso de reorientación conceptual, estratégica y ampliamente intersectorial de las políticas de calidad de vida, salud y bienestar social.

Sin duda habrá quien piense que tal planteamiento merece le sea endilgado el conocido refrán de “quien mucho abarca poco aprieta”, puesto que unos objetivos tan amplios resultan excesivamente ambiciosos para nuestras posibilidades –las de nuestra sociedad, nuestras instituciones, nuestros agentes sociales, claro—de modo que conviene comenzar por otros más modestos y factibles en el corto y medio plazo que nos permitan avanzar, aunque sea más lentamente, hacia niveles superiores y más complejos de innovación.

El caso es que en el pasado reciente se han desarrollado algunas experiencias -- particularmente en el ámbito de la atención primaria, de las que podría dar cuenta el también respetado doctor Josep Casajoana Brunet precisamente uno de los expertos del Cairos-- ilustrativas de aquello que destaca orgullosamente Castillo, el interés y la disponibilidad de muchos profesionales, sin que, lamentablemente, hayan podido invertir el pronóstico reservado que amerita a medio plazo nuestra sanidad.

De ahí que, sin dejar de justificar ni, desde luego, prescindir de este tipo de estrategias más posibilistas, tal vez fuera más útil una combinación equilibrada y sensata de ambos tipos de planteamientos.

Los propósitos del Cairos se ubican en el terreno nuclear del bienestar y calidad de vida de las personas y las comunidades. Algo esencial que justifica, la ambición necesaria que permita neutralizar el riesgo de acabar en la irrelevancia de los proyectos de innovación que le precedieron, al menos en Catalunya, en los últimos 20 años.

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(1)«El comitè CAIROS i la reforma de la sanitat» Andreu Segura y Amando Martín-Zurro. Diari de la Sanitat, 17 de octubre de 2024.

(2)«És imprescindible dissenyar el camí per aprofundir i operativitzar les propostes del CAIROS» Amando Martín-Zurro y Andreu Segura. Diari de la Sanitat, 7 de enero de 2025.

(3)«La reforma de la Atención Primaria y Comunitaria y el proyecto CAIROS de Catalunya». Andreu Segura y Amando Martín-Zurro. Redacción Médica, 26 de julio de 2025.