A veces las mejores noticias también sirven para comprobar lo atrasados que estamos.

Baleares acaba de poner en marcha un sistema para que los médicos del servicio público de salud puedan conocer información objetiva sobre la actividad laboral del paciente cuando tengan que valorar una baja o un alta médica.

Es decir, podrán conocer datos como su ocupación efectiva, el sector en el que trabaja, el tipo de jornada o su parcialidad. Hasta ahora dependían en buena medida de lo que el propio paciente les explicara en consulta.

Enhorabuena al Govern balear.

Pero, dicho esto…

¿Cómo es posible que esto no exista ya en toda España?

La incapacidad temporal no depende únicamente de la enfermedad que tiene una persona. Depende también de qué trabajo tiene que realizar con esa enfermedad.

Una lesión determinada puede impedir trabajar a una persona que desarrolla una actividad física intensa y permitir perfectamente que otra con el mismo diagnóstico continúe trabajando en una actividad diferente.

Y precisamente quien tiene que valorar eso —el médico de Atención Primaria que emite buena parte de las bajas y altas— debería disponer de toda la información necesaria para tomar la decisión.

No estamos hablando de introducir inteligencia artificial, medicina de precisión ni una sofisticada innovación tecnológica.

Estamos hablando simplemente de dar información adecuada a quien tiene que tomar una decisión clínica con consecuencias laborales y económicas muy relevantes.

Y este ejemplo vuelve a demostrar uno de nuestros grandes problemas de gestión.

Tenemos excelentes profesionales. Pero demasiadas veces les pedimos que tomen decisiones sin proporcionarles las herramientas, la información o los circuitos necesarios para hacerlo bien.

Baleares ha dado un paso en la dirección correcta, y ahora la pregunta es inevitable: ¿por qué convertirlo en una experiencia autonómica y no implantarlo ya en todo el Sistema Nacional de Salud?

Si una medida mejora la capacidad del médico para valorar correctamente una incapacidad temporal, beneficia al trabajador, ayuda a las empresas y puede contribuir a gestionar mejor un problema que tiene un enorme impacto sanitario, social y económico.

No necesitamos 17 maneras diferentes de descubrir lo evidente.

Cuando algo funciona y tiene sentido, hay que extenderlo cuanto antes a toda España.

Porque innovar en gestión muchas veces no consiste en inventar grandes cosas.

Consiste simplemente en empezar a hacer bien aquellas que siempre deberían haberse hecho.