20 nov 2018 | Actualizado: 21:40
Martes, 11 de enero de 2011, a las 18:23

Redacción. Vitoria

Una tesis de la investigadora y bióloga de la UPV/EHU Aline Jelenkovic, indica que en la lucha contra la obesidad, que con más de 300 millones de obesos en el mundo se está convirtiendo en toda una pandemia, debe tomarse en consideración la cantidad de tejido adiposo y no solo la masa corporal de la persona.

300 millones de personas en el mundo sufren obesidad.

Según los últimos datos publicados por la OMS, los índices de obesidad infantil muestran un incremento preocupante, con más de 155 millones de niños y adolescentes con sobrepeso, de los cuales 40 millones son claramente obesos". Unas cifras que llevaron a la bióloga a analizar "hasta qué punto" influyen la genética, por un lado, y el ambiente, por otro, en la morfología corporal.

Para ello, Jelenkovic estudió a familias nucleares del Gran Bilbao, con hijos de entre 2 y 19 años de edad y pudo corroborar que el factor ambiental influye considerablemente en la cantidad de tejido adiposo, y que éste se relaciona, a su vez, con la presión arterial.

En ese sentido su control parece, "clave" para luchar contra la obesidad, algo que concluye la tesis de Jelenkovic, defendida en la UPV/EHU y titulada Body morphology, obesity and blood pressure in nuclear families from the Greater Bilbao: genetic and environmental influences (Morfología corporal, obesidad y presión arterial en familias nucleares del Gran Bilbao: influencias genéticas y ambientales).

Según se extrae de los datos obtenidos en el estudio, se estima que las características que definen la talla, la forma y el tejido adiposo del cuerpo humano son hereditarios en un índice que va de moderado a alto (0,28-0,69).

Además, el ambiente "también juega un papel relevante", dado que la morfología humana viene en parte determinada por factores genéticos y ambientales, aunque "la genética no afecta a todos ellos por igual", según la tesis.

En cuanto a la relación que guarda la morfología corporal con la familia, el estudio considera "que es un factor significativo, pero no especialmente influyente". La investigadora ha observado que la edad de la madre al nacer el primogénito, así como la educación parental, "están más estrechamente unidos a los fenotipos relacionados con la obesidad que otros factores familiares".

La tesis de la investigadora ha analizado también la influencia en el estado nutricional de las familias su estatus socioeconómico. En este sentido, Jelenkovik destaca que tampoco es "especialmente influyente pero arroja algunos datos llamativos”, como que "a mayor estatus económico, también es mayor la estatura y menor la adiposidad" y que el estatus socioeconómico "es más influyente en fenotipos relacionados con la cantidad de tejido adiposo que con la masa corporal".