14 nov 2018 | Actualizado: 19:10
Viernes, 02 de enero de 2015, a las 15:45
Redacción. Palma
La Unidad de Insuficiencia Cardiaca (UIC) del Hospital General Mateu Orfila ha atendido a un total de 208 pacientes desde que se creó, hace cinco años, según la Consejería de Salud de las Islas Baleares, que ha calificado este hecho de "muy satisfactorio", al mejorar la calidad de vida de estos enfermos crónicos con un modelo asistencial que les garantiza la atención continuada.
 

Manuel Yebra, director gerente del Hospital Mateu Orfila.

En concreto, los pacientes con insuficiencia cardíaca que han formado parte de este programa son mayoritariamente personas de edad avanzada, con un predominio de los hombres (el 62,5 por ciento). Las causas de este síndrome son, entre otras, enfermedad de las arterias coronarias o hipertensión mal controlada.

En general, el equipo de la UIC se encarga de hacer el seguimiento de los pacientes derivados desde los servicios de Medicina Interna, de Medicina Intensiva o de Cardiología, ofrecer información sobre la enfermedad y dar pautas y consejos sobre hábitos de vida. Y es que una de sus tareas principales es que los pacientes aprendan a reconocer los síntomas de una descompensación con el fin de poder atenderlos lo antes posible y estabilizar su situación.
 
Asimismo, todos los pacientes tienen a su disposición un servicio de atención telefónica operativo de lunes a viernes, de 8.00 a 15.00, para consultar y comunicar cualquier signo de alerta, como una situación de mayor fatiga de la habitual, mayor dificultad respiratoria, hinchazón de las piernas o aumento de peso vinculado a mayor retención de líquidos. Por su parte, una enfermera es la responsable de atender todas las consultas, ofrecer las recomendaciones adecuadas y, si es necesario, trasladar el caso a los especialistas responsables de la UIC para que lo valoren.

Por otro lado, aproximadamente la mitad de los pacientes que sufren este síndrome presentan un debilitamiento de la función contráctil del músculo cardiaco, que se llama “insuficiencia cardíaca sistólica”. En este sentido, en los últimos quince años, ha habido considerables avances en el tratamiento de dicha forma de insuficiencia cardíaca, que han conseguido reducir la mortalidad de forma muy significativa, ya que previamente podía llegar a ser del 70% a los cinco años del diagnóstico.