Redacción Médica
16 de julio de 2018 | Actualizado: Lunes a las 16:30

Un estudio define los beneficios de la hipotermia inducida en pacientes que se recuperan de una parada cardiorrespiratoria

Puesto en marcha por profesionales de la Gerencia de Urgencias, Emergencias y Transporte Sanitario

Martes, 11 de enero de 2011, a las 18:23

Redacción. Toledo
¿Es útil y viable aplicar de manera precoz procesos de hipotermia a los pacientes tras la recuperación inicial de una parada cardiorrespiratoria atendida por las Unidades Móviles de Emergencias? Ésta es la pregunta que trata de responder un grupo de profesionales de la Gerencia de Urgencias, Emergencias y Transporte Sanitario del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha a través de un proyecto de investigación financiado por el Gobierno regional.

En la imagen, el sistema de control térmico por convección.

Así, con este estudio se pretende analizar si la puesta en marcha de un procedimiento de inducción de hipotermia, mediante la infusión de líquidos fríos y la utilización de sistemas de convección en los vehículos de emergencias, tiene efectos beneficiosos tanto sobre la cantidad como sobre la calidad de vida del paciente que sobrevive a una parada cardiorrespiratoria.

En las últimas recomendaciones internacionales sobre Resucitación Cardiopulmonar se hace especial hincapié en el inicio precoz de los cuidados de postresucitación para conseguir una adecuada recuperación vital del paciente, es decir, que llegue a un estado de funcionalidad cerebral normal, sin déficits neurológicos, con un ritmo cardiaco estable y estabilidad hemodinámica.

Para ello, la fase de cuidados de postresucitación debe comenzar de forma inmediata a la recuperación del pulso, por los profesionales de las unidades de emergencia, si la parada se ha producido a nivel extrahospitalario, debiendo continuar su atención en la mejor unidad que pueda atender estas situaciones en el hospital, bien en las Unidades de Cuidados Intensivos o en las Unidades Coronarias.

Más del 80 por ciento de los pacientes que sobreviven a la parada cardiaca presentan hipertermia en mayor o menor medida (temperatura superior a los 38º). Este incremento de la temperatura se traduce en un aumento del sufrimiento del tejido cerebral debido a la sensibilidad del tejido neuronal a los cambios de temperatura, suponiendo una aceleración de la muerte de este tejido que ya de por si se puede encontrar isquémico.

Dentro los cuidados postresucitación se encuentra el control de la temperatura a través de diferentes herramientas, entre ellas, la hipotermia terapéutica, que consiste en enfriar al paciente utilizando diferentes métodos. La Gerencia de Urgencias, Emergencias y Transporte Sanitario ha diseñado un sistema propio de control térmico por convección, y que está implantado en todas las UVI’s móviles, que permite enfriar al paciente utilizando una manta de aire --igual a las que se utilizan en las Unidades de Cuidados Intensivos-- conectada mediante un tubo a la climatización del vehículo.

Con el desarrollo de este proyecto de investigación, los profesionales de urgencias y emergencias pretenden, por un lado, saber si es posible inducir hipotermia con los medios existentes en el momento actual en el medio extrahospitalario y si esta técnica es controlable durante todo el traslado del paciente, incluyendo su transferencia al hospital. Por otro lado, quieren determinar si este método influye en la protección y recuperación neurológica del paciente que ha superado una parada cardiorrespiratoria.

Estudio multicéntrico

Se trata de un estudio multicéntrico, prospectivo y controlado, en el que se incluirán los pacientes atendidos por las 24 UVI’s móviles de Castilla-La Mancha, con diagnóstico de inconsciencia tras parada cardiorrespiratoria recuperada por la aplicación de soporte vital avanzado y que sean trasladados a hospitales del Sescam.

La primera de las cuatro fases de las que consta esta investigación, y que se está ejecutando actualmente, consiste en el desarrollo del protocolo de hipotermia, la explicación a los profesionales de las UVI’s móviles y a los responsables de las Unidades de Cuidados Intensivos de los hospitales. En la segunda y tercera fase se procederá a la recogida de datos y seguimiento de los pacientes, respectivamente, y finalmente, en la última se analizarán y publicarán los resultados.

Si del estudio se deduce que la hipotermia inducida es fácil de conseguir, es controlable y contribuye a reducir la morbimortalidad de los pacientes, la Gerencia de Urgencias y Emergencias la aplicará en todas sus Unidades Médicalizadas de Emergencias.