19 dic 2018 | Actualizado: 20:20
vie 27 enero 2012. 16.12H

EL CAFÉ DE REDACCIÓN MÉDICA
EL PRESIDENTE DE LA ORGANIZACIÓN MÉDICA COLEGIAL ANALIZA LA SITUACIÓN DE CRISIS
Sendín: “El PP no tiene excusa para no cambiar el SNS”

“La Permanente y este presidente han hecho lo que creían que tenían que hacer en la dimisión de Juliana Fariña”

“Las profundas desigualdades que existen entre CCAA en asistencia sanitaria aumentarán”

Ricardo López / Óscar López Alba / Imagen: Diego S. Villasante / Miguel Ángel Escobar
A punto de cumplir tres años en la Presidencia de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín mira al futuro con ganas de repetir otro mandato más para completar un proyecto que gira principalmente sobre el profesionalismo médico. Muestra preocupación por la situación del Sistema Nacional de Salud, y señala directamente a los políticos como los responsables de que se haya puesto en peligro una sostenibilidad que él no cree que debiera estar amenazada si se hubieran gestionado bien los recursos existentes.

Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC.

Ya ha tenido una primera toma de contacto con la ministra Ana Mato. ¿Cuál es la sensación que ha sacado de este primer encuentro?

Hemos repasado la situación en la que estamos, que no está suficientemente clara, porque como hemos insistido varias veces no conocemos la verdad. No es una cuestión solamente de recortes, sino cómo los están haciendo y de qué van acompañados. También estamos sorprendidos de que no se trate con los profesionales los necesarios cambios en el sistema. Lo que conocemos hasta ahora es la vulgar tijera y punto. También hemos repasado las cuestiones que quedaron pendientes de la anterior legislatura, como la troncalidad o el registro de profesionales, pero solo enumerarlas, ya habrá tiempo de desarrollarlas.

Sí es cierto que nuestras máximas preocupaciones suelen girar en torno al desarrollo de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS), pero necesitan reuniones de gran componente técnico.

Igualmente hemos aprovechado para llevarle varios documentos que para nosotros son claves, como nuestro Código Deontológico, y nuestro compromiso con el Sistema Nacional de Salud (SNS). En principio ha habido excelente sintonía, porque comparte buena parte de nuestras preocupaciones.

¿Y qué le parece el equipo que ha conformado Ana Mato?

Aunque solo sea por cortesía, hay que darles la bienvenida a todos. Los compañeros que conocemos como Javier Castrodeza o Pilar Farjas nos parecen personas extraordinariamente competentes. Lo que habrá que valorar es el desarrollo de las acciones que vayan haciendo. Sabemos que la situación es compleja, pero creemos que es un equipo suficiente y técnicamente correcto.

¿La mayoría del PP en el Interterritorial es positiva?

¿La deuda de las CCAA es culpa de las transferencias?

¿Cree que es el momento de volver a debatir y replantearse aspectos que ya se pensaban muy debatidos, como la troncalidad?

Es cierto que nos quejamos de que en temas como el de los recortes no se ha debatido con los profesionales, pero hay en otros que no por mucho que se debatan se llega más lejos, ni se toman decisiones definitivas, que se necesitan. Uno de estos temas es el de la troncalidad. No podemos pensar que debatiendo vamos a conseguir que los 225.000 médicos van a quedar felices y contentos. Seguramente no quedaremos satisfechos ni los que la defendemos, porque cualquier cambio tiene riesgos a priori. Ahí está el ejemplo de la Ley General de Sanidad, que en su momento no la aprobó todo el mundo, y ahora estamos todos tan contentos con ella. Los riesgos se pueden pulir a posteriori, pero hay que ser valientes y afrontar las reformas. No podemos seguir parados sin ningún tipo de cambio, porque son muchísimas cuestiones las que hay encima de la mesa, como la colegiación de los profesionales, que de una vez han de ser definidos para bien o para mal. No se puede estar permanentemente en incertidumbre.

¿Considera que la crisis económica y el hecho de que el Consejo Interterritorial tenga una mayoría clara de un solo partido, favorece la toma de decisiones para ejecutar cambios?

Probablemente se han acabado todas las excusas, porque uno de los grandes problemas de afrontar las reformas es que dependen mucho de la óptica del gobernante y de la del opositor. Y en eso mal vamos. El SNS precisa el gran acuerdo que nosotros reclamamos para que no haya interferencias en las normas que lo han de regir, que no haya confrontación política por medio. No puede ser que los partidos políticos, unas veces en el gobierno y otras en la oposición, se intercambien los papeles para seguir todo igual. El Consejo Interterritorial debe ser ejecutivo de una vez, sin necesidad de recentralizar nada, solo con la voluntad de sus integrantes de ponerse de acuerdo. Hay que establecer una norma que dicte que las decisiones del Interterritorial sean de obligado cumplimiento, algo que por desgracia por ahora no ha ocurrido.

¿En qué necesitamos esa cohesión? Pues por ejemplo en políticas de recursos humanos, donde no tiene sentido que un profesional cobre 9.000 euros más o menos dependiendo de la comunidad autónoma en la que ejerza. Ni que los méritos contraídos en una comunidad no valgan para otra, ni que no haya libertad de movimientos. Tampoco es normal que no haya historia electrónica común, ni que los ciudadanos de una autonomía puedan ser atendidos sin problemas en el resto de España. Ahora ya no hay disculpa, porque la gran mayoría es de un solo partido, el Partido Popular.

Tampoco hay disculpa para seguir sin conocer la verdad de la situación económica del sistema, que parece que va a seguir pendiente todavía del calendario electoral, y se está retrasando con la vista puesta en marzo y en Andalucía. Si los políticos quieren que la gente algún día crea en ellos, deben ser más coherentes. Se debe actuar por necesidades. Ante una promesa determinada se puede cambiar si se explica bien a la población, pero no se puede estar sin resolver las cuestiones.

¿Cómo ve el futuro de los recursos humanos?

¿Hay aún incertidumbre con la colegiación obligatoria?

Ahora que se han cumplido 10 años de la totalidad de la transferencia de la sanidad a las comunidades autónomas, ¿hay que replantearse también la recentralización en vista del endeudamiento de muchas de ellas?

La mala gestión la hacen las instituciones, no es culpa de las transferencias, la hace quien la hace. Hemos visto que el ministro de Hacienda ha salido diciendo que tiene previsto perseguir legalmente a los malos gestores, algo que por cierto ya propusimos nosotros hace tiempo. No entendemos que se puedan hacer los disparates que se han hecho en la gestión sanitaria y no ocurra nada. Eso no es responsabilidad de la transferencia, sino de los gestores.

Antes de las transferencias había muchas más desigualdades, pero como no había cómo comparar, pues no se podían denunciar. Las transferencias han permitido que ahora, apuntando con el dedo en cualquier punto del mapa de España, encontremos profesionales de extraordinaria cualificación. Los recursos se han distribuido en relación a las necesidades geográficas, eso es lo positivo. Lo negativo es que se han hecho disparates innecesarios.

Creo sinceramente que la descentralización ha sido un proceso muy bueno para sanidad, pero también ha venido acompañado de una serie de errores por mala gestión. También se echó en falta un organismo que hiciera políticas de cohesión y de coordinación, que es el Consejo Interterritorial. No se contemplaron entonces los riesgos, y esos deberes han quedado pospuestos para ahora. Es decir, el Interterritorial debe gobernar los elementos del SNS que precisen estar coordinados.

¿Cree entonces que ha habido dejación de funciones del Ministerio de Sanidad en este sentido en los últimos años?

Esto es como todo. Mal riñen dos si uno no quiere, y mal se pueden poner de acuerdo dos si los dos no quieren. Hemos visto en los últimos años, incluso con el PP en la anterior etapa, que los consejeros que no pertenecían a la misma línea política que el Ministerio hacían oposición. Lo mismo ha pasado ahora con el PSOE. Lo que sucede es que ahora el PP lo tiene más fácil porque la mayoría de las comunidades están gobernadas por ellos. En cualquier caso es un problema que no depende solo del Ministerio. Es una parte importantísima, pero los demás deben dejarse coordinar, porque las decisiones no son de obligado cumplimiento. Deben ponerse de acuerdo, y si no lo hacen, nuestro Parlamento debería hacer algo para que se pongan.

La OMC ha creado un Observatorio sobre recortes. ¿Hay preocupación por comunidades autónomas concretas?

Hay una preocupación extraordinaria. Hay comunidades autónomas con deudas y déficits muy superiores. Hay profundas desigualdades que van a ir aumentando. Por eso estamos de acuerdo en que se definan puntos comunes para recursos humanos y los servicios y sus condiciones para toda España. Si luego alguna comunidad autónoma por lo que sea decide mejorar los servicios básicos, pues lo puede hacer. Pero en este momento se supone que el ciudadano español tiene derecho a todo, nadie se lo niega, pero otra cosa es cuando lo hace efectivo. Es importante saber cómo se va a financiar la deuda, pero sobre todo cuánto es, y cómo se van a financiar los servicios para no acumular más deuda. Habría que acompañar todo de ciertas reformas, como la del modelo retributivo, o la del modelo de gestión de los servicios públicos para realmente otorgar mayor corresponsabilidad al profesional. No hay que olvidar que quien determina la oferta y la demanda es el médico. También enfermería en la parte que le toca. No es lo mismo que un jefe de servicio o de un centro de Atención Primaria se encuentre con un recorte, que la situación de que sean él y su equipo los que digan qué priorizan.

¿Cómo van los protocolos de la prescripción enfermera?

¿Cómo ha intervenido la OMC en el Colegio de Madrid?

El presidente del Gobierno ha anunciado que las contrataciones públicas se van a frenar, la tasa de reposición va a ser limitada, se habla de reforma laboral. ¿Hacia dónde va el futuro en recursos humanos?

Habría que preguntarse primero por qué los recortes no son proporcionales en el sector sanitario a su participación en el gasto público. Y ya hay comunidades autónomas que están aplicando recortes por encima de esta participación. No se entiende que tenga que pagar el sistema sanitario sin haber generado el déficit.

No es lo mismo hacer recortes indiscriminados, lo mismo la operación de un juanete que la de un cáncer de mama, que está sucediendo, se diga lo que se diga, que hacerlo de forma ordenada en cada servicio o departamento. Y no es lo mismo hacer un recorte proporcional al resto de los funcionarios y de las administraciones, que aquí tendrá que participar todo el mundo, que alterar las reglas de juego. Podemos estar más o menos de acuerdo con que nos alteren el dinero que recibimos a final de mes, pero no a que nos alteren el orden establecido a cambio de nada, porque no hay reformas, y seguiremos igual que hace 15 años, sin cambiar el modelo retributivo ni nada. Las reglas del juego, los avances sociales, no se pueden alterar por las buenas, de una forma no pactada, que no tiene nada que ver con los recortes. Por ejemplo, si se altera la jornada puede ocasionar más malestar que si hay un recorte económico puntual. Necesitamos un modelo explicativo para que cuenten con los profesionales. El problema además es que al día siguiente el profesional tiene que explicar al paciente un recorte o una nueva situación en la que no cree, porque nadie se ha parado a explicársela a él antes.

¿Teme que en esta coyuntura, en la que prima el aspecto económico, queden dañados valores que rodean al profesionalismo médico?

No creo que suceda. En esta profesión que en España desempeñan 225.000 médicos, y también me permito mencionar a la Enfermería en cuanto a los valores profesionales, llevamos en el ADN unos valores que la mayoría de los profesionales no los van a alterar nunca. Hay una parte de nuestro cerebro que estará cabreada, pero otra muy importante que lo hará olvidándose que el Gobierno existe, que es una buena medida para poder salir de la crisis, por lo menos a nivel individual. Estoy convencido que el profesional va a seguir su trabajo de una forma honesta. Por eso las huelgas suelen tener muy poco éxito en el sector sanitario.

Dejando huelgas a un lado, otra cosa distinta es que haya que tomar medidas para denunciar la situación de recortes, que se están haciendo mal, de forma injusta. Y sospechamos que los recortes que se están aplicando a los médicos están por encima de los recortes en cualquier otro sector de la vida social. Lo veremos con el tiempo, porque somos médicos, pero sabemos hacer las cuentas.

¿Qué recurso le queda entonces al profesional?

Lo que permite la ley a la Organización Médica Colegial (OMC) es preocuparnos por todo aquello que cambia el ejercicio profesional y la respuesta que damos a nuestros pacientes. Y tenemos la obligación de denunciarlo. Los médicos tenemos un púlpito por el que a diario pasa mucha gente, y tenemos la posibilidad de explicarles la situación. Y tenemos una altísima credibilidad, por lo que nuestra palabra es un instrumento potentísimo. Lo que pasa es que no hay que cansarse de utilizarla, ni bajar los brazos y poner en peligro al paciente. Sé que es complicado pedírselo al médico, pero en medicina y en sanidad no vale todo. Hay que hacer denuncia pública sin miedo, y apuntar con el dedo a los responsables.

Ahora bien, debo matizar. Una cosa es que desde nuestra organización no creamos que una huelga es la mejor solución, y otra cosa es que no sea haga. Es como el aborto, no pensamos que sea la mejor solución, pero hay colegas que lo pueden hacer.

Juan José Rodríguez Sendín, en un momento de la entrevista con Ricardo López, director general de Sanitaria 2000, y Óscar López Alba, redactor jefe de Redacción Médica.

La colegiación obligatoria ha estado en entredicho en la legislatura anterior, ¿va a ser motivo de incertidumbre todavía?

Existe una necesidad de regular y controlar la profesión, que es nuestro papel. Hay que vigilar el ejercicio profesional y la calidad de la práctica médica diaria. Esto supone atender las necesidades de 47 especialidades, que son verdaderas profesiones dentro de una gran profesión. Qué tiene que ver un oftalmólogo con un médico de familia, por ejemplo. Todas tienen mecanismos propios, con formaciones tan largas como otra carrera. Regular y ordenar el común, es lo que hace la OMC. Y luego también algo que no lo puede hacer nadie, que es cuidar el Código Deontológico, un gran abanico de posibilidades y actuaciones. Todo esto es la representación de la profesión, que no de los profesionales. A veces el interés general contradice al individual o al de grandes colectivos, no hay que olvidarlo.

La colegiación universal es necesaria, aquí y en todos los países, porque no se pueden vincular esos valores con el carácter opcional, porque aquel que incumple los valores podría descolegiarse y afectaría al sistema, y no estaría controlado. También es importante conocer las condiciones de los colegiados para planificar necesidades de recursos humanos.

En este tema de la colegiación han ido de la mano con los enfermeros, pero hay otro que siempre ha generado más controversia entre ambos Consejos Generales, que es el de la llamada prescripción enfermera. ¿Cómo está la situación ahora? ¿Se ha avanzado en los protocolos?

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