Redacción Médica
22 de julio de 2018 | Actualizado: Sábado a las 20:00

Se crea el primer biobanco de la comunidad para el intercambio de tejidos y conocimientos

El nuevo banco de muestras estará estructurado en tres divisiones

Martes, 01 de octubre de 2013, a las 15:27

Redacción. Oviedo
La Consejería de Sanidad y el Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) pondrán en marcha próximamente el primer biobanco de la comunidad autónoma para obtener, custodiar y ceder muestras humanas en las mejores condiciones, en beneficio de los donantes, sus familias y el conocimiento científico.

Enrique González.

El director general de Innovación Sanitaria, Enrique González, y la gerente del Sespa, Celia Gómez, han presentado este martes la iniciativa junto con la directora del biobanco, Aurora Astudillo.

Sanidad aspira a que el biobanco pueda ofrecer servicio tanto a los investigadores asturianos como a otros centros de referencia de ámbito nacional o internacional, promoviendo el intercambio de tejidos y conocimientos.

El banco de muestras estará vinculado a la Fundación de Investigación e Innovación Biosanitaria del Principado de Asturias (Finba), al servicio del avance de la investigación de excelencia en la sanidad asturiana.

Un biobanco es un establecimiento físico, generalmente asociado a un hospital, en el que se almacenan ordenadamente y en condiciones idóneas para su preservación tejidos y fluidos de donantes altruistas que han dado su consentimiento expreso para hacerlo. La conservación se realiza a muy bajas temperaturas, por debajo de -80º C.

El uso del tejido puede servir para ampliar información con nuevas técnicas diagnósticas, en beneficio directo del paciente donante, o ser cedido a investigadores que participen en un proyecto científico adecuado. En el segundo caso, el beneficio potencial del resultado de la investigación no irá directamente al donante, que sin embargo tendrá derecho a saber qué uso concreto se le ha dado a su donación y a conocer los resultados globales del estudio.

Asturias cuenta actualmente con varias colecciones de muestras de tejidos; la mayor de ellas se ubica desde el año 2001 en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). La necesidad de crear un biobanco que trabaje en red y que integre estos bancos de tejidos de los hospitales surge de la necesidad de adaptar su funcionamiento al cambio normativo que modificó su regulación en noviembre de 2011.

De este modo, cualquiera que desee que su ADN se guarde para un futuro uso potencial o para investigación, puede hacerlo al someterse a un análisis de sangre en su centro de salud o en el hospital, donando 10 mililitros adicionales para el biobanco.

En caso de fallecimiento, cualquiera que quiera donar su cerebro o el de un familiar también puede hacerlo. De este modo, la familia obtendrá información detallada de la patología que presentaba y favorecer, además, un uso adicional para estudios científicos. Lo mismo ocurre en el caso de que un paciente deba ser intervenido para el análisis o extirpación de un tumor.

El biobanco del Principado de Asturias pertenece a la Red Nacional de Biobancos del Instituto de Salud Carlos III que, a su vez, forma parte de la red europea de Biobancos BBMRI (Biobanking and Biomolecular Resources Research Infrastructure).

Tumores, tejidos, ADN, plasma y células

El nuevo banco de muestras, que nace con voluntad de trabajar en red en todo el Principado, estará estructurado en tres divisiones, una red de bancos de tumores y dos bancos únicos de ámbito comunitario: el banco de tejidos nerviosos, comúnmente conocido como banco de cerebros, y el banco de ADN, plasma y células. El biobanco permitirá extender sus beneficios a toda la población asturiana.

Este nuevo organismo cuidará la privacidad. Para ello, según requiere la Ley de Investigación Biomédica 14/2007, en el documento de consentimiento informado se especifica si la persona desea autorizar estudios genéticos y si quiere obtener la información obtenida para ella o sus familiares. En caso de que la muestra se use para investigación, llevará siempre un código doblemente disociado que impide identificar al sujeto fuente.

Los más recientes progresos científicos en la biomedicina se han obtenido al orientar la búsqueda hacia las claves que rigen los estados de salud y de enfermedad. Gran parte de esas claves se descifran desde la aproximación molecular.