Redacción Médica
19 de julio de 2018 | Actualizado: Jueves a las 19:00

Salud adelanta a los 12 meses la vacuna del sarampión

Plantea la posibilidad de adelantar la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) a los 11 años

Lunes, 07 de noviembre de 2011, a las 18:44

Juan Luis Cordero, director general de Salud Pública.

Ángeles Blanco
El Gobierno de Extremadura ha introducido un primer cambio de carácter “transitorio” en el calendario de vacunación infantil extremeño, según ha confirmado a Redacción Médica la Consejería de Salud y Política Social, que ha concretado que adelanta de los 15 a los 12 meses la vacuna de la triple vírica (sarampión, rubéola y parotiditis).

Para su director general de Salud Pública, Juan Luis Cordero, se trata de una “instrucción transitoria” que responde a una realidad social, basada en el registro en los últimos meses de “pequeños brotes” de sarampión en niños de entre 12 y 15 meses.

Estos brotes, que como matiza Cordero “no sólo han tenido lugar en Extremadura”, han supuesto un “aumento del 30 por ciento”, que traducido a cifras supone un total de 145 contagios en los diez primeros meses del año. “Aunque sabemos que hay voluntad de acuerdo, hemos introducido esta instrucción por precaución”, indica Cordero en referencia al desarrollo de un calendario único de vacunación.

“Las previsiones de contagio son pesimistas”, indica el director de Salud Pública del Gobierno extremeño, quien propone “adelantarse” a la situación con una medida que, a su juicio, no tiene ninguna implicación negativa a efectos organizativos del sistema de salud de la región.

Paralelamente, Extremadura que mantendrá vigente la medida “en función de la situación epidemiológica y de los resultados”, adelantará también la segunda dosis de la vacuna de los 6 a los 4 años.

Y finalmente, en una segunda línea de actuación, la Consejería no descarta la posibilidad de adelantar también la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) a los 11 años o 12 años “como muy tarde”, frente a los 14 años de ahora.

“Las razones para no vacunarse son acientíficas”, enfatiza Cordero, a la vez que argumenta que “el aumento del número de contagios viene motivado, en buena medida, por la presión de los colectivos anti vacunas”.