Redacción Médica
20 de julio de 2018 | Actualizado: Jueves a las 19:00

Reclaman la perspectiva de género en la atención psiquiátrica

La ratio de la mujer duplica a la del hombre en cualquier trastorno mental

Domingo, 29 de septiembre de 2013, a las 15:09

Redacción. Sevilla
Carmen Leal, catedrática de Psiquiatría de la Universidad de Valencia y ponente en el XVII Congreso Nacional de Psiquiatría precisa que “en la actualidad el papel del género comienza a ser analizado en todos los trastornos mentales, no sólo desde una perspectiva clínico-epidemiológica, sino también en cuanto al substrato neurobiológico, factores de riesgo, respuesta terapéutica, pronóstico, evolución, consecuencias sociales e implicaciones en los programas sanitarios”.

Carmen Leal, catedrática de la Universidad de Valencia.

Recuerda Carmen Leal que “la atención a los problemas de salud, y especialmente de salud mental, en las mujeres ha quedado habitualmente reducida a pequeñas referencias respecto a diferencias sexuales en algunas enfermedades o a las consideradas específicamente femeninas”. Como consecuencia de esa realidad, “el resultado ha sido que las diferencias de género en salud y en salud mental son objeto de investigación desde hace pocos años”.

Resulta curioso, a ojos de la experta, que “las mujeres poseen una mayor esperanza de vida que los hombres, ponen en marcha mayor número de conductas preventivas, padecen en menor medida enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias adictivas, experimentan menor grado de accidentabilidad y, a pesar de todo ello, la sensación subjetiva percibida por parte de ellas sobre su bienestar, calidad de vida y estado de salud es significativamente peor que la que manifiestan los hombres.”

Explica la catedrática que “un dato muy importantes es el de la interiorización o exteriorización de las emociones; los hombres son más “internalizadores” (muestran alteraciones fisiológicas sin expresión emocional patente) y las mujeres son más “externalizadoras” (muestran expresiones emocionales más evidentes, sin correlatos fisiológicos). Es evidente que estas diferencias en la capacidad de expresión y reconocimiento emocional en las mujeres las convierte en candidatas a una mayor vulnerabilidad para trastornos afectivos y de ansiedad”.