15 nov 2018 | Actualizado: 19:10

Primeras conclusiones del Consejo Asesor de Sanidad

Su comisión permanente ha presentado un documento de 40 recomendaciones

Martes, 03 de septiembre de 2013, a las 13:57

Redacción. Oviedo
El Consejo Asesor de Sanidad del Principado de Asturias estima que la sostenibilidad del Sistema Sanitario de Asturias se garantizará mediante un funcionamiento adecuado del mismo que genere valor. Este valor no se refiere únicamente a los aspectos derivados de la eficiencia en la utilización de los recursos materiales, tecnológicos y financieros, sino que se produce sobre todo si los ciudadanos estiman que los servicios que reciben son los adecuados según sus expectativas y si se satisfacen las expectativas de los profesionales sanitarios.

La economista Laura Cabiedes; el médico y gestor sanitario Abelardo Román (a la derecha de la imagen); y Sergio Gallego, que preside la sociedad de bioética del Principado. Los tres son integrantes de la comisión permanente del Consejo Asesor.

Esta es una de las principales conclusiones del documento Propuestas de Acción para la Sostenibilidad del Sistema Sanitario del Principado de Asturias, en el que se recogen cuarenta recomendaciones para seguir mejorando el sistema público de salud asturiano y conseguir además que sea más sostenible en el tiempo.

El documento ha sido presentando este martes en rueda de prensa por Laura Cabiedes, Sergio Gallego y Abelardo Román, tres de los miembros de la Comisión Permanente y cuenta con el respaldo de los 16 integrantes del Consejo Asesor. Las acciones recomendadas se han clasificado en relación a cinco grupos de determinantes que hacen referencia a los pacientes y usuarios del Servicio de Salud, los profesionales, el uso de la tecnología y los bienes materiales, la utilización de los recursos financieros y a la propia organización.

Más información para el paciente

Entre las recomendaciones que afectan directamente a los pacientes, algunas de las propuestas más relevantes son intensificar la información dirigida a los ciudadanos sobre lo que pueden esperar del sistema sanitario, su valor social y sobre las líneas de actuación que se están implantando para su mejora, incrementar las actividades de educación para la salud o identificar grupos con riesgo de exclusión social con la finalidad de realizar  intervenciones específicas en salud. También se propone tratar de mejorar y promover la participación de la sociedad civil en el buen gobierno del sistema sanitario y en la planificación de sus modelos de  organización.

En relación con los profesionales, las acciones propuestas incluyen reforzar la formación de los estudiantes y de los profesionales vinculadas al funcionamiento del sistema sanitario y los sistemas de calidad y gestión clínica, potenciar la formación continuada en atención primaria y mejorar la preparación en materia de gestión de los directivos y los responsables de equipos médicos y de enfermería. También propiciar las condiciones que hagan posible que los médicos escuchen a los pacientes de forma idónea, diseñar y aplicar un plan de gestión de personas que incluya un sistema de valoración de puestos de trabajo que sustente la política retributiva; el sistema de gestión de desempeño profesional incluyendo los incentivos económicos, y la movilidad dentro del sistema. Del mismo modo, plantea que se establezca un sistema de acceso a plazas más basado en los méritos asistenciales, favorecer medidas que permitan ganar flexibilidad en el establecimiento de horarios de trabajo no fijos de tarde y fomentar legislación para promover la exclusividad de desempeño en el sistema público.

En lo que se refiere a la utilización de los recursos, la propuesta incluye incrementar el empleo de las tecnologías de la información y las comunicaciones, el uso de métodos de evaluación de coste-efectividad para las decisiones sobre incorporación y uso de tecnología sanitaria, planificar la adquisición de tecnología de forma armónica, e implantar una moratoria en lo relativo a la incorporación de productos, técnicas y prestaciones de alto coste y de eficacia poco establecida y contrastada.

Para hacer un uso más adecuado a los recursos financieros, el Consejo Asesor propone crear un servicio de centros compartidos para toda la estructura asistencial del SESPA que conlleva la creación de una central de compras, valorar, desde el punto de vista de la equidad, las propuestas de modificación que se realicen en otros ámbitos sobre la participación de los ciudadanos en los costes sanitarios, negociar reducciones del margen de farmacia en los medicamentos más caros o gestionar la incorporación de clientes dentro de la actividad de los servicios centrales con el fin de obtener recursos adicionales.

Las propuestas para mejorar la organización incluyen algunas medidas ya en marcha como la revisión del mapa sanitario, y otras más novedosas como la creación de un espacio socio-sanitario o reforzar la autonomía y autoridad de la Consejería de Sanidad que impida ver condicionada su función gestora por otras instituciones de gestión pública del gobierno. Otras medidas organizativas propuestas tendrían efectos directos para los pacientes como pueden ser la identificación y supresión de las intervenciones en salud inefectivas, reducir el número de pruebas redundantes e innecesarias y la revisión continuada de la cartera de servicios basada en la evidencia científica.