Redacción Médica
18 de julio de 2018 | Actualizado: Martes a las 18:45

Oliván: “Estudiamos con calma tener un catálogo como el gallego”

Sitúa en el gasto hospitalario el caballo de batalla de su política farmacéutica

“Soy partidario de incorporar criterios de la gestión privada al sector público, lo que no quiere decir que se vaya a convertir en una empresa privada”

“Lo principal es mantener la prestación del servicio; dónde se preste, si es en un hospital más o menos nuevo, me preocupa menos”

Martes, 04 de octubre de 2011, a las 00:36

Ricardo López / Óscar López Alba / Imagen: Diego S. Villasante. Zaragoza
Es uno de los consejeros que han llegado al Consejo Interterritorial después del vuelco electoral del 22-M. Ajeno al mundo sanitario hasta ese momento, llegó con fama de buen gestor y a eso, a gestionar, está dedicando buena parte del tiempo de estos primeros meses en el cargo. Hay una cosa que tiene muy clara: quiere escuchar a todos los agentes del sistema antes de tomar decisiones relevantes.

Oliván, en su despacho de la Consejería aragonesa.

¿Cuál ha sido la situación con la que se ha encontrado al llegar al Departamento?

Teniendo en cuenta que se trata de la unión de dos departamentos, Sanidad y Bienestar Social y Familia, el déficit que arrojan los datos que hemos podido comprobar es de 456 millones de euros, de los cuales 410 aproximadamente corresponden al ámbito de Sanidad, fundamentalmente al capítulo 2, el de gasto intrahospitalario del Servicio Aragonés de Salud, el Salud.

¿Se esperaba algo así?

A mí personalmente me ha sorprendido. Intuía que la situación podía ser complicada, pero me ha sorprendido la magnitud y lo que yo considero que son las causas de esas cifras. Hay una razón estructural, porque los recursos públicos de los que disponemos en Aragón siempre están por debajo de las verdaderas necesidades, pero luego hay otra parte de ese déficit que se debe desde luego a una gestión mejorable y a fallos importantes en la previsión, algo que es muy preocupante.

¿Va a haber dificultades para poder cumplir el presupuesto asignado para este año?

Desde luego que las va a haber, pero vamos a intentar solventarlas. Se comenzó el ejercicio con un déficit previsto de 170 millones en el caso del Salud. Eso ya crea una serie de dificultades económicas que hay que intentar solucionar. No obstante, y como consecuencia de esto, el pago a los proveedores está teniendo que ser excesivamente largo y estamos ahora tratando de solucionarlo.

Estamos viendo en otras comunidades la situación con las oficinas de farmacia, la conflictividad con los profesionales, ¿corren peligro de aquí al finalizar el año las nóminas de los profesionales?

No. No llegamos a esos niveles. No es boyante la situación, pero no es tan grave. El problema, como he dicho, se concentra en el pago a los proveedores, tratar de alcanzar un plazo mucho menor y es ahí donde vamos a tratar de actuar. Y eso pasa por una buena gestión y previsión, y por que desde el ámbito estatal se asignen más recursos a la sanidad.

¿Qué soluciones busca los desajustes detectados?

¿Qué situación se ha encontrado en el Departamento?

Otros responsables autonómicos ante esta situación hablan de una mejor gestión. ¿Hay ya un plan de acción para evitar recortes en la asistencia sanitaria?

Ese dinero tiene que salir de nosotros mismos, a través de nuestra actuación. Desde la Administración, desde el personal del servicio público y desde la parte de la demanda, el 1.200.000 aragoneses. Tenemos que convencer a la sanidad, y sobre todo a las organizaciones más relacionadas con el ámbito sanitario, como colegios, sindicatos, asociaciones, de que la situación es la que es, que es complicada, que exige una serie de medidas y compromisos. No tiene ningún sentido que se tomen medidas sin garantías de aplicación, sin garantías de resultado. Y esas garantías pasan por que todo el mundo en el ámbito de la sanidad se comprometa, desde el médico al celador, pasando por los pacientes y, claro está, la Administración. Si somos capaces de dar ese complicado paso, que es nuestro reto, lograremos reducir los gastos sin que afecte a la calidad asistencial y optimizar mejor los recursos. De esta forma podremos subsanar una parte importante de este déficit.

Entonces, aunque haya un descenso en el presupuesto del Departamento, no tiene por qué ser un problema, ¿no es así?

Exactamente. El compromiso que tenemos por parte de la presidenta Rudi, que voy a tratar de defenderlo a capa y espada, es de tener un presupuesto que dé respuesta a todas las necesidades del Departamento. Eso no quiere decir que sea el mismo. Ahí entrarán los ajustes en cuestiones prescindibles, que las hay y muchas. En cuestiones como las que comentaba antes de utilización de recursos, que hay mucho terreno en el que trabajar. A lo mejor con los mismos recursos o menos se puede hacer lo mismo e incluso más.

Ya ha anunciado decisiones tangibles como detener el proyecto del Hospital de Alcañiz. ¿Hay más en este sentido, tanto en infraestructuras como en otros apartados?

Esto de Alcañiz más que una medida es una consecuencia. De hecho está el proyecto prácticamente terminado, y la obra no estaba presupuestada ni siquiera este año. Era un compromiso electoral, es un compromiso de Gobierno, y a lo largo de la legislatura vamos a hacer todos los deberes para poder comenzar la obra cuando tengamos recursos, que no sé cuándo será. Hay otra obra muy importante que es la del Hospital de Teruel, que sí que se va a acometer. Son 98 millones de inversión, más 6 millones para los accesos, que suponen un esfuerzo importante para esta Consejería, que prácticamente supone el cien por cien del presupuesto que vamos a dedicar en inversiones.

En cualquier caso quiero reiterar el mensaje. Lo principal es mantener la prestación del servicio, que haya un médico con los conocimientos necesarios y el instrumental oportuno, y que haya un paciente con verdadera necesidad de acercarse a la sanidad, que se preste el servicio, y ya me da igual el sitio donde se preste. Que el edificio podría ser nuevo, pues mejor, pero lo principal es que el servicio se pueda prestar.

En momentos de dificultades económicas hay algunas comunidades autónomas que recurren a la colaboración con la iniciativa privada para evitar recortes o mermas en la asistencia, ¿esa va a ser una posible estrategia en Aragón?

Es una línea que ya está ahí. El anterior equipo gestor de esta Consejería tenía una partida muy importante para lo que yo llamo externalizaciones, lo que es la sanidad privada. A mí me han llamado para gestionar un servicio público de sanidad, y voy a intentar que funcione al cien por cien. Si funciona al cien por cien, parte de lo que se está derivando a la privada se dejará de derivar. Dicho de otra manera, en mi opinión, la privada ha trabajado en Aragón lo que ha trabajado como consecuencia en parte de no haber una utilización al máximo de los recursos de la sanidad pública. Esto no quiere decir que no se externalice. ¿En qué casos? Cuando sea estrictamente necesario, cuando sea más barato, y cuando la norma lo marque. En el caso de las listas de espera hay unos límites de garantía.

Ha hecho referencia ya a la unión de Sanidad y Bienestar Social y Familia. ¿Es complicado fusionar estas dos áreas y que funcionen como una sola, el área sociosanitaria? ¿Ha mirado en ejemplos de otras comunidades que ya han experimentado más en este sentido?

Para mí no está resultando complicado, porque los puntos de conexión son muchísimos. Muchos de los planes de actuación que estamos llevando a cabo tienen mucho que ver con ese doble ámbito de la actuación de la Consejería. Por ejemplo el Plan de Salud Mental, demandado desde hace mucho por la sociedad aragonesa y que se pone en marcha ahora. También está un Plan de Calidad Integral de la Atención en el ámbito sociosanitario en Aragón. Hay sinergias en muchos departamentos que se pueden aprovechar, y lo estamos viendo en el día a día. Un plan de empleo que abordamos desde la Consejería. No tenemos herramientas para políticas activas de empleo, pero sí que tenemos diferentes colectivos con problemáticas relacionadas con el empleo y que merecen una solución, y se las trasladaremos a los departamentos pertinentes del Gobierno. No hay que olvidar además que los usuarios de un sistema pasa muy fácilmente a ser paciente en el otro y al revés.

¿Cuáles son las líneas a seguir en política farmacéutica?

¿Cómo está la situación de los Recursos Humanos?

¿Cómo están siendo las relaciones con los profesionales sanitarios?

Soy una persona dialogante, que intenta buscar el consenso. Las medidas que antes he planteado no son posibles si no hay un convencimiento por parte de todos los actores. Además, estoy obligado a tener una relación fluida con los diferentes colectivos, y ellos también con la Administración, porque estamos en el mismo barco. De hecho hemos convocado para mediados de octubre la mesa de coordinación sanitaria, que tiene por objetivo único analizar y consensuar medidas que busquen la sostenibilidad del sistema. Ahí estarán representados colegios, sindicatos, pacientes, etc.

Las reuniones que ya ha mantenido con médicos y enfermeros, ¿van en esta línea?

Sí, son reuniones en las que planteamos a los profesionales nuestras ideas para que puedan aportar su experiencia. El objetivo es formar una mesa en la que esté representada toda la sanidad, pero también los pacientes. No hay que olvidarse de ellos, que son una parte muy importante para el objetivo que nos hemos marcado.

¿Los médicos no le han planteado la necesidad de una mesa propia, como sucede en otras regiones, para hablar de los temas propios de la profesión?

No creo que hagan falta muchas mesas. Ahí hay una mesa (señala a una mesa de reuniones en su despacho) para 18 personas, la puerta está abierta. Eso sí, para reuniones de trabajo. Eso se lo estoy reiterando a todos los colectivos. Yo no soy de las personas a las que les gustan las reuniones de protocolo. A mí me han llamado aquí para gestionar, y las reuniones que se celebran aquí son a petición nuestra, con orden del día y temas que tienen que ver con lo que estamos comentando.

Ricardo Oliván, durante la entrevista concedida a Redacción Médica.

Hablando de Recursos Humanos, ¿hay áreas donde pueda haber más dificultades para cubrir algunas plazas?

Hay un tema que nos preocupa mucho y es la dificultad que hay para que determinados profesionales se desplacen a trabajar a determinados sitios. Todo lo que no es Zaragoza, o Huesca y Calatayud, que están a menos de una hora de Zaragoza, por ejemplo Teruel, Alcañiz, Barbastro y otros hospitales menores como el de Jaca, son centros en los que históricamente hemos encontrado dificultades para que determinados especialistas se desplacen.

Pero esto ha sucedido históricamente, no ahora. Hay un compromiso de nuestra parte de convocar concurso de oposiciones cada dos años, y en los años intermedios concursos de traslados, vamos a introducir en estas convocatorias elementos que primen la aceptación de plazas en estos lugares. Elementos económicos o de ventajas en posibles traslados o incorporaciones a otros centros. Lo estamos estudiando porque hay que adaptarlo al marco jurídico.

Respecto al registro de profesionales, ¿se ha avanzado algo en este sentido?

Es uno de los trabajos que estamos acometiendo ahora. Es una de las cuestiones que me ha extrañado. Nos hemos encontrado con una plantilla no consolidada, con una interinidad muy abundante, y en cuanto a cuestiones numéricas se puede definir como indefinida. Como ejemplo, hay gente del Salud trabajando en este Departamento. Estamos intentando controlarlo, y cuando tengamos la fotografía clara, es una labor que vamos a hacer para saber con qué personal contamos en cada una de las áreas.

Respecto a la carrera profesional, ¿sucede como en otras comunidades que ha quedado congelada por el momento de crisis económica? ¿Hay que replantearse ligarla a la productividad, como plantean algunas voces?

Hay un acuerdo, y ahí está. Es verdad que hay demanda por parte de los médicos respecto al cómputo de los años, y es habitual que tenga que firmar desestimaciones referidas a esto. Hay algún punto de desencuentro entre lo que opinan los médicos y el baremo que entonces se aprobó. Es un asunto que estudiaremos. Me refiero fundamentalmente al periodo MIR:

Ana Pastor hablaba hace unos días de cambiar el modelo de retribución, de ligarlo a la productividad. ¿Puede ser una de las vías que siga su Departamento?

Vengo de una corporación de derecho público, pero con gestión privada. Soy partidario de incorporar criterios de la gestión privada al sector público, lo que no quiero decir que se vaya a convertir en una empresa privada. El personal tiene que pensar que está en una empresa, aunque sea pública, que no es malo pensar en optimizar, en la eficiencia, incluso en beneficios, que recaen en el colectivo. El esfuerzo hay que valorarlo y eso en algún momento habrá que analizarlo. Si vamos a pedir un compromiso, creo que esperarán algún gesto en este sentido. Con esto no estoy expresando ningún compromiso. Y no hablo solo de cuestiones económicas.

En cuanto al sector farmacéutico, ¿qué política va hacer? ¿Va a ser continuista respecto a la hecha por los anteriores gestores?

En Aragón había un camino realizado. El capítulo 4 del Salud, el de gasto farmacéutico, estaba bastante controlado. Eso no quiere decir que no haya margen de mejora. Estamos analizando lo que se ha hecho, también la fórmula del catálogo gallego y las consecuencias del real decreto 9/2011, y poder determinar alternativas. El problema que tenemos en Aragón está dentro del hospital, que genera la mayor parte del déficit, que incluye la utilización de fármacos. Ahí debemos actuar incorporando el uso de genéricos en hospitalaria.

¿Qué sensaciones sacó de la reunión con la consejera gallega Pilar Farjas?

Estuvimos intercambiando experiencias. Hablamos del tema de farmacia, de las peonadas, de la estructura territorial, de los polimedicados. No fue solamente una reunión centrada en el catálogo. Ahora mismo tenemos un documento previo, que estamos analizando con calma, como a mí me gusta, para tomar una decisión con los elementos de juicio suficientes. Existe la posibilidad que anunciemos la medida en un tiempo. Pero insisto, si la tomamos, la compartiremos antes con los agentes interesados. Y en la mesa que he mencionado antes también están los farmacéuticos.

La política de genéricos tuvo en la legislatura pasada algunos puntos de controversia procedentes de sociedades científicas o de organizaciones profesionales. ¿Prevé que pueda volver a pasar esto con la puesta en marcha de un catálogo propio?

Cuando se pone en duda la calidad de un producto farmacéutico, un genérico frente a uno con marca, estamos hablando de cosas graves. Si es así, hay que reconsiderar todo el tema de los genéricos. Yo parto de la base de que no hay ninguna diferencia en cuanto a la bondad y a la eficacia de ese fármaco. Evidentemente puede haber algún caso en concreto que pueda tener una repercusión concreta en algún paciente, pero sembrar la duda esa es grave. La libertad de prescripción no está amenazada, porque en casos concretos, debidamente argumentados, podrán prescribir lo que crean oportuno.

De hecho en la receta electrónica en la que estamos trabajando ahora, y que está en una fase experimental, vamos a incluir un apartado para que se puedan incluir argumentos no banales para explicar por qué se receta un medicamento concreto, de una marca concreta.

Aragón, por su situación geográfica, tiene relación muy estrecha con otras comunidades autónomas. De vez en cuando surgen noticias sobre conflictos por pacientes desplazados, o interoperabilidad de las recetas. ¿Cómo está la situación ahora mismo?

Todo ciudadano español, sea de donde sea, tiene derecho a que se le atienda en materia de sanidad, esté donde esté. Y eso en algunos sitios de Cataluña no se está cumpliendo. Yo se lo he dicho a la ministra Leire Pajín, me ha respondido al igual que a otros consejeros en el sentido de que nos da la razón, pero el hecho cierto es que no se está cumpliendo ese derecho de los aragoneses que van a Cataluña. El Ministerio debe aceptar de una vez por todas ese papel de coordinación con cierta autoridad y exigir a Cataluña que cumpla ese principio, como lo hacemos nosotros con los ciudadanos catalanes que vienen a nuestra autonomía. Para eso está el fondo interterritorial, que si se demuestra que es insuficiente, habrá que aumentarlo.

De izqierda a derecha, Óscar López Alba, redactor jefe de Redacción Médica; Ricardo López, director general del Grupo Sanitaria 2000; y el consejero Ricardo Oliván, durante la entrevista en la sede de la Consejería aragonesa.

Para concluir, háblenos de su participación en el primer Interterritorial, ¿qué sensaciones sacó de esta primera cita?

Me sorprendió que un tema tan importante como fue el que desembocó en el real decreto 9/2011 no se nos planteó sin un documento delante. Una decisión como esa, de avalar una política como esa de los genéricos, o la de apoyar a las farmacias rurales, nos la expusieron verbalmente son documento que lo sustentara. A la hora de opinar se hace complicado. Sí que es verdad que en las intervenciones que pudimos tener todos expusimos una serie de preocupaciones que se han recogido posteriormente. Por ejemplo, yo comenté el tema de las dificultades de la farmacia rural y de una mayor coordinación de lo que es la receta y el historial médico y en la tarjeta. Y la ministra cogió el testigo y dijo que adoptarían medidas. Por ahora poco ha avanzado.