15 nov 2018 | Actualizado: 18:45

Nueva estrategia para mejorar el tratamiento de las lesiones de cuello de útero

Para determinar qué mujeres se exponen a un riesgo real de desarrollar cáncer invasivo

Miércoles, 20 de agosto de 2014, a las 13:23
Redacción. Barcelona
Un equipo de ginecólogos y patólogos del Hospital del Mar han evaluado la utilidad de identificar los genotipos del virus del papiloma humano (VPH) implicados en el desarrollo de las lesiones preinvasoras malignas del cuello uterino, con el objetivo de establecer unos criterios de selección más precisos que permitan discriminar qué mujeres tienen un riesgo real de desarrollar un cáncer invasivo.

Este estudio ofrecería un seguimiento personalizado y adecuado a cada caso específico y evitaría tratamientos innecesarios. La categorización ha sido uno de los cuatro galardonados en el recientemente celebrado World Congress for Cervical Pathology and Colposcopy.

Dos millones de mujeres afectadas en Europa

“Se calcula que en la Comunidad Europea hay unos dos millones de mujeres mayores de 15 años afectadas por lesiones epiteliales escamosas de bajo grado (LSIL) causadas por el virus del papiloma humano (VPH). Ante esta alta incidencia y la heterogeneidad del grupo de afectadas, es fundamental disponer de marcadores de progresión que nos permitan saber qué mujeres presentan un riesgo real de evolucionar hacia un cáncer invasivo. Hasta ahora las técnicas disponibles únicamente permitían discriminar entre los VPH de alto riesgo y los de bajo riesgo, pero el hecho de conocer el genotipo del VPH permitirá determinar exactamente su peligrosidad y actuar en consecuencia” explica el doctor Solé, ginecólogo del Hospital del Mar y responsable del estudio.

Las lesiones cervicales intraepiteliales escamosas son lesiones preinvasoras malignas de las células del cuello uterino y se dividen en lesiones de bajo riesgo (LSIL) y de alto riesgo (HSIL).

Las lesiones de bajo riesgo (LSIL) son las más comunes y se resuelven en un 70% de los casos sin necesidad de realizar ningún tratamiento ya que corresponden a infecciones víricas y, sólo excepcionalmente, progresan hacia una patología neoplásica. Conocer pues qué mujeres forman parte del porcentaje con mayor riesgo facilitaría mucho el manejo de esta patología.

Un estudio de dos años

El estudio ha analizado el genotipo del virus de papiloma presente en 143 mujeres diagnosticadas de LSIL y los ha clasificado en las tres grandes categorías de mayor riesgo -VPH16, VPH18 y otros VPH de alto riesgo- y ha realizado el seguimiento de su evolución durante un periodo de dos años. Así, se ha podido establecer que si el genotipo es VPH16, el riesgo de progresión hacia una lesión de alto riesgo llega hasta el 32,1% y es mucho más rápida, mientras que en el genotipo VPH18 la progresión es del 14 , 3 por ciento y se reduce hasta el 5,8 por ciento en los otros VPH de alto riesgo. En el caso de no detectar ningún virus de alto riesgo la progresión es prácticamente nula.

“Esto podría implicar un cambio en el protocolo de tratamiento de esta patología. En caso que el genotipo sea VPH16 o 18, sería conveniente indicar rápidamente una colposcopia (examen del cuello del útero y toma de muestras) y un control estricto para estudiar cómo evoluciona la LSIL, mientras que si el genotipo no fuera ninguno de estos dos la conducta podría ser más expectante, y en los casos no producidos por VPH de alto riesgo, no habría que hacer ningún tratamiento”, explica Solé.